Llamado a ser solidarios

No es suficiente quejarse de que estructuralmente las cosas no están bien, hace falta que cada uno asuma la cuota de solidaridad que tiene para impactar al mundo de manera positiva”

20 Agosto   128   Editorial   Gustavo Alvarado

El pasado domingo, en honor a San Alberto Hurtado, se conmemoró el Día de la Solidaridad, en el marco del Mes de la Solidaridad, instancia que apunta a promover una “cultura de la solidaridad”, fundada en la tarea de hacernos responsables los unos de los otros bajo el ejemplo del padre Hurtado.


Pues bien, para entender este concepto, primero es necesario aclara el concepto de “solidaridad”. Quienes trabajan en el Mes de la Solidaridad la definen como una preocupación por el otro que se traduce concretamente en un hacerse cargo de él, hacerse responsable del hermano. Así, entonces, cuando se habla de “cultura solidaria”, más que de acciones o gestos solidarios, se comprende como una necesidad social construida desde la empatía. “Desde el punto de vista ético, la solidaridad es la síntesis entre el amor y la justicia. Lo que lleva consigo vivir con fuerza la opción preferencial por los pobres”, complementan.


Ahora bien, el pasado domingo, en la eucaristía celebrada en la Catedral de Talca, el administrador apostólico de la Diócesis, Galo Fernández, hizo un llamado a la comunidad a no conformarse, explicando que aún existen muchas realidades de desigualdad social, injusticias y situaciones estructurales que deben cambiar. Por otro lado, mencionó que la solidaridad no es exclusiva entre relaciones humanas, sino que también se debe ser solidarios con la madre naturaleza, tomando en cuenta que las próximas generaciones tienen derecho a disfrutar de la tierra, indicando que “no podemos dejar el planeta en mal estado, eso significaría no querer al prójimo”, por lo que invitó a la ciudadanía a ser conscientes de ello y mejorar su relación con el medio ambiente.


Pero, lo principal fue la invitación a cultivar un corazón comprometido con la solidaridad. “No es suficiente quejarse de que estructuralmente las cosas no están bien, hace falta que cada uno asuma la cuota de solidaridad que tiene para impactar al mundo de manera positiva”, recalcó el administrador apostólico.


Un llamado a la solidaridad que la comunidad también espera que sea parte de la Iglesia Católica, en este sentido de “preocupación por el otro que se traduce concretamente en un hacerse cargo de él, hacerse responsable del hermano”, donde se siguen esperando gestos concretos de solidaridad, de hacerse responsable del hermano que sufrió los pecados de los mismos miembros de la Iglesia y que sigue sufriendo de la aparente indiferencia de la propia institución religiosa frente a los casos sucedidos.