Los desafíos del Maule

Cuando se trata de velar por el progreso de los ciudadanos del Maule no se pueden anteponer intereses políticos. La política, al contrario, se justifica únicamente en su búsqueda del bien común.

13 Agosto 2018   13   Editorial   Gustavo Alvarado

A nivel regional la agenda de este año ha estado marcada por el cierre de empresas emblemáticas como la planta Iansa de Linares y la fábrica de fideos Suazo en Curicó, dos ciudades capitales de sus respectivas provincias, con todo lo que eso implica desde lo económico para una región esencialmente silvoagropecuaria.
El impacto ha sido fuerte, fundamentalmente desde lo humano en los trabajadores que han quedado cesantes y el consecuente impacto en sus familias. Pero también como una muy mala señal para la economía de la región del Maule, en un periodo complejo de indicadores que no terminan de ajustarse a la percepción de la ciudadanía.
De eso puede dar fe el actual Gobierno encabezado por el Presidente Sebastián Piñera que, a cinco meses de su arribo, enfrenta las diferencias entre lo que percibe la población y las cifras económicas, como en el caso del Imacec que ha repuntado significativamente estos últimos meses. Sin embargo, la ciudadanía no aprecia esta recuperación en su economía particular.
Y como suele ocurrir en estos casos, las diferencias políticas sirven para que cada sector se “atrinchere” en su punto de vista, dejando muy poco espacio para los acuerdos y los planes de acción.
Porque tratándose del bienestar de la sociedad en su conjunto, sin diferencias políticas, sociales, ideológicas, lo relevante es que Chile y los chilenos progresen, resuelvan sus dificultades, y alcancen un nivel de vida satisfactorio, tanto en lo económico como en lo valórico. Lo que de acuerdo a las distintas realidades sociales del país evidencia que queda aún un largo camino por recorrer.
Es en ese contexto que destaca la forma en que diferentes actores regionales se han unido para hacer frente a los casos de Iansa y Suazo, buscando opciones de ayuda para quienes se han visto afectados, pero también con ideas que apuntan más allá de la coyuntura y aspiran a una estrategia global que permita un progreso efectivo de la Región del Maule.
Se requiere para esa tarea de altas dosis de humildad y capacidad para evitar las visiones sectarias, partidismos y mezquindades. Cuando se trata de velar por el progreso de los ciudadanos del Maule no se pueden anteponer intereses políticos. La política, al contrario, se justifica únicamente en su búsqueda del bien común.