Los desafíos que dejó la Fiesta

El crecimiento del certamen plantea la disyuntiva de seguir realizándose en la Plaza de Armas

27 Marzo 2018   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Se apagaron las luces, comenzó el desarme del monumental escenario, también de los más de 350 stands de degustación, y comienza la hora del balance sobre los resultados que dejó la versión 32 de la Fiesta de la Vendimia de Chile, evento que durante el fin de semana reunió a más de 220 mil personas en la Plaza de Armas de Curicó.
Los resultados son positivos en ámbitos como las ganancias para el comercio, en lo artístico, y en la cantidad de asistentes, no obstante, el final de la fiesta también plantea desafíos que desde ya comienzan a mostrarse para ser asumidos en este año de plazo, antes que llegue la versión 33 del evento, con el objetivo que la fiesta siga creciendo, tal como lo ha hecho hasta ahora.
Seguir creciendo para, por ejemplo, recibir nuevamente a las más 200 mil personas que en cuatro días recorrerán el círculo de arterias que rodean a la Plaza de Armas de Curicó. Y es que este espacio público pareciera ser que “se hizo chico” para este mar de gente que por momentos, prácticamente no lograba moverse ante tal arribo de personas, las que incómodas intentaban disfrutar de la gastronomía, los mostos, el espectáculo o simplemente el paseo por la fiesta.
En este contexto, el crecimiento del certamen plantea la disyuntiva de seguir realizándose en la Plaza de Armas, o buscar una nueva instalación. De esto último nace la segunda y natural interrogante: ¿Dónde? De hecho, en alguna ocasión se ha mencionado la Alameda como alternativa, o el estadio La Granja, pero, ¿será posible sacar la fiesta desde un lugar tradicional para los curicanos, y donde la fiesta tuvo su nacimiento y desarrollo?
A simple vista, sería poco probable su traslado, pero el tema está sobre la mesa, y se ha debatido en más de alguna ocasión en torno a ello. A esto, agregar una segunda necesidad que trae consigo cada versión de la fiesta: la capacidad de Curicó para albergar la abrumante cantidad de visitas que arriban a la ciudad, especialmente extranjeros, para disfrutar de la festividad.
El mundo privado, y en esencia el hotelero y del turismo en este tema algo tiene que decir para el próximo evento, en marzo del 2019, ya que si bien en los últimos meses se produjo la llegada de dos hoteles de prestigio, la fiesta hizo que la capacidad y cantidad de camas simplemente se agotara desde varios días antes.
Por ello se requiere que suscriban una alianza con las comunas vecinas para aumentar la capacidad, y con ello beneficiar a todos con la “ola” de visitas.
En suma, el balance sobre el escenario es positivo, y también bajo este. La Fiesta de la Vendimia de Chile se va, pero deja una vara muy alta por alcanzar. Son desafíos propios de haberse convertido en la más grande su tipo del país, desafíos para la versión 33 del evento, que ya están sobre la mesa.