Los héroes de los incendios forestales

Para las futuras generaciones, quedará en el papel de los diarios y en los libros de historia, el recuerdo imborrable de quienes dieron la vida por los demás

26 Enero   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace dos años faltaba espacio en las portadas de los diarios y en los minutos de los noticieros de radio y televisión, para informar las nefastas consecuencias que estaban dejando los incendios forestales en la zona centro sur de Chile. Por estos días, lo más preocupante era que el fuego había literalmente destruido todo el pueblo de Santa Olga, en la comuna de Constitución, causando daños que aún no se terminan de reconstruir.
Pero la tragedia verdadera, más allá de los perjuicios materiales, era que el fuego habia también causado víctimas fatales. Prueba de ello fue la muerte de cuatro brigadistas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), a quienes se sumaron dos funcionarios de Carabineros del Retén Putú y un voluntario del Cuerpo de Bomberos de Talagante que estaba colaborando en la zona.
Esos nombres son, en definitiva, el listado de los héroes que dejaron los incendios forestales en el Maule. Ayer se les recordó a todos, tanto en el entorno íntimo de sus familias, como en el espacio público. Al igual como ocurrió durante el terremoto y posterior tsunami de febrero de 2010, la región volvió a conmoverse y a sufrir junto a las familias que perdieron a sus padres, hijos y hermanos.
Esos hombres dejan un recuerdo imborrable de que la valentía todavía existe y, lo más importante, que siguen existiendo personas capaces de dar la vida por ayudar a los otros, de manera desinteresada y sin esperar ningún reconocimiento. A todos ellos ayer se les rindió honor y gloria, como corresponde para quienes son capaces de encarnar los ideales de sus instituciones y, en especial, de hacer realidad los valores de solidaridad y entrega al que está en peligro.
Sin duda que estas personas dejan la lección de que todavía hay algo por lo cual se debe luchar, en una sociedad cada vez más individualista y preocupada de su entorno más inmediato, donde todos pasan mirando hacia adelante, sin detenerse a ayudar al que viene atrás y mucho menos a colaborar con el que está al costado del camino, porque simplemente resultó perdedor en esta competencia inagotable por acumular más y más.
Para las futuras generaciones, quedará en el papel de los diarios y en los libros de historia, el recuerdo imborrable de estos héroes, como ejemplo vivo del camino a la gloria. También cabe destacar que no fueron los únicos, porque muchos colaboraron con un granito de arena para mitigar la tragedia. Desde quienes donaron agua en algún cuartel de bomberos hasta quienes se ofrecieron voluntariamente para ayudar a las familias que lo perdieron todo.
Por este motivo, las familias de estos héroes deben llevar sus nombres muy en alto, porque no hay mayor honor que dar la vida por los demás. Y para quienes sobrevivieron a la tragedia, que con el ejemplo de los héroes que los salvaron, sigan una vida recta y próspera, como se lo merece toda familia chilena.