Manipulación de datos

Lo más serio de todo es que el director del Instituto se ha formado la convicción de que no se trata de un error, sino que es una manipulación (…)

16 Mayo   75   Editorial   Gustavo Alvarado

Un nuevo golpe a la credibilidad de las instituciones es el que recibimos los chilenos con la declaración del director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Guillermo Pattillo, en la cual señaló que la unidad de auditoría técnica del organismo detectó “indicios” de manipulación en cifras reportadas del IPC en agosto y septiembre de 2018.


“Existe la posibilidad de que esto haya provocado en ambos meses una variación de la inflación no mayor a 0,1 punto porcentual”, indicó el director del INE, quien instruyó un sumario interno.
Ante esto, es importante que se aclare prontamente la implicancia de esta situación, recordando que el mencionado organismo ya vivió un bochorno con el llamado “mejor censo de la historia”, el que finalmente debió repetirse.


Un paso en esta línea la dio el ministro de Economía, José Ramón Valente, quien acudió a la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, para dar cuenta de la situación que afecta al INE, subrayando que están del lado de la verdad y de tener instituciones estadísticas fuertes.
“Nosotros, como Gobierno, estamos empeñados en tener lo más rápido posible y concluido nuestro análisis y auditoria, de tal manera de poder determinar cada una de estas variaciones en su magnitud y en los meses que se dieron”, especificó.


Ahora bien, el director del INE encargó una investigación desde los años 2016 al 2019, para saber si se trata de un hecho puntual, que está radicado solamente en un par de meses, o es una práctica habitual detectada en el INE.


Lo más serio de todo es que el director del Instituto se ha formado la convicción de que no se trata de un error, sino que es una manipulación, lo que llevó a informar del hecho a la Policía de Investigaciones y al Ministerio Público, organismo que deberá determinar finalmente si hubo dolo o corrupción u otras motivaciones.


Se habla de la necesidad de modernizar al INE, incluso, con colaboración de la OCDE. La idea es dotar de autonomía a dicho organismo y, de paso con ello, fortalecer la institucionalidad estadística de nuestro país, la que hasta hace unos años gozaba de blancura absoluta y que hoy, lamentablemente se ve salpicada, no solo con un error involuntario, sino con una intencionalidad de manipular las cifras. Y la pregunta que queda abierta entonces es ¿para beneficiar a quién?