Mejorar la atención a los pacientes

La práctica médica debe ser cada vez más dialogante con los pacientes y sus familiares

02 Diciembre 2018   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Dos sentencias se dictaron esta semana en la Corte Suprema respecto a casos judiciales que se deben a deficientes atenciones a los pacientes que acuden a la salud pública, específicamente, en los hospitales de Curico y Linares, donde se acogieron las demandas y se ordenó indemnizar con millonarios montos en dinero por daño moral.
El primer caso corresponde a un paciente que llegó al hospital de Linares aquejado por dolores en el pecho y con claros síntomas de un infarto, pero no fue atendido de la manera más adecuada e incluso se le dio el alta médica. Pero retornó a las pocas al centro asistencial, donde falleció justamente debido a un problema en el corazón, lo cual dejó muy afectada a su familia.
Y el segundo caso ocurrió en Curicó, donde una joven mujer que había sufrido un accidente en su ojo izquierdo cuando limpiaba un campo, terminó por por perder dicho ojo y, actualmente, tiene que utilizar una prótesis. Ello debido a que nunca le diagnosticaron que tenía un objeto extraño en dicho globo ocular, por lo cual, la lesión se agravó y terminó por costarle el ojo completo.
Más allá de los montos asignados a cada víctima, lo importante en estos casos es que las personas -en el primer caso, la familia de la víctima- debieron acudir a la justicia como último paso, ya que previamente pasaron por una etapa de negociación y posible conciliación, lo cual no arrojó resultados positivos. Así tuvieron que reunir testigos y declarar en el juicio, para probar el daño evidente que significan estas negligencias.
Otro aspecto relevante es que nunca estas víctimas o sus familias recibieron alguna explicación desde los respectivos hospitales, por lo cual, quedaron literalmente en vilo mientras esperaban un pronunciamiento de la justicia. Además, estas sentencias terminan por dañar los presupuestos de los hospitales que, por supuesto, siempre son escasos para cubrir necesidades que surgen de la atención a miles y miles de personas.
Por ello, no puede ser más relevante que las autoridades del sector salud insistan en que se debe mejorar sustantivamente la atención a a los pacientes, especialmente, en los hospitales públicos, así como en toda la red asistencial. Y en esta línea, también cabe insistir en que la práctica médica debe ser cada vez más dialogante con el paciente, al cual se le debe explicar su enfermedad y, también, los pasos que se tomarán para sobreponerse a sus dolencias.
Un paciente debidamente informado de los riesgos puede tomar consciencia clara de lo que le pasa y aportar, con ello, a su recuperación. Pero lo contrario, sumado a errores en los diagnósticos, terminan por causar daños irreparables.