Motivos para celebrar no faltan

Si hacemos un repaso en el año, en cada estación, en la región siempre habrá algo que festejar

10 Julio 2018   13   Editorial   Gustavo Alvarado

Anoche, no tan tarde, cerró una nueva versión de la Feria de Cazuelas y Caldillos que desde hace unos 10 años, y en el inicio del invierno se realiza en Curicó. La actividad en esta oportunidad y según la estimación de los organizadores reunió a más de 60 mil personas que durante 4 días giraron en torno a las humeantes preparaciones de una veintena de cocinerías, chef y restaurantes, no solo de esta provincia.
El éxito de la actividad demuestra que este tipo de eventos llegaron hace algunas décadas a la zona para quedarse en el consciente e inconsciente colectivo de la gente. Esto ha hecho que estas festividades se inserten con suma propiedad en el calendario anual de los habitantes pertenecientes a la parte norte de la región del Maule, denotando que existe siempre un buen ánimo para celebrar.
Si hacemos un repaso en el año, en cada estación, en la región siempre habrá algo que festejar: la fiesta del espumante en Sagrada Familia; la Independencia en Talca; la Vendimia en Curicó; el vino en Lontué; la Fiesta del Cordero en Hualañé; la chicha en Rincón de Mellado, y eso que esto corresponde solo al primer semestre, no contando las festividades que en paralelo se registran en playas y campos de la zona.
Una vez que cruzamos la segunda parte del año tenemos esta feria de caldos, cazuelas y caldillos, y nos preparamos para la Fiesta de Chancho muerto en agosto en Talca, y qué decir en septiembre cuando llega la Fiesta de la Chilenidad en Curicó, en la antesala de las festividades patrias, las que por su parte, además en esta ocasión durarán una semana, a lo menos para algunos.
De allí vendrá esa frase hecha costumbre: “Se nos viene el año nuevo”, para comenzar nuevamente con los 365 días, a los que tal vez le puede de faltar todo un poco, pero lo que a la gente de esta zona no le faltará son motivos para seguir celebrando, aunque haga frío, calor, llueva o relampaguee.
A excepción de las Fiestas Patrias y del año Nuevo, varios de los eventos nacieron quizás como parte de alguna campaña política de reelección en las últimas dos décadas, pero que terminaron por afincarse en la idiosincrasia de los maulinos. Es que cayeron como anillo al dedo para los habitantes de esta tierra, que según las estadísticas no tienen los más altos sueldos, ni calidad de vida más onerosa, pero que sí siempre tendrá el ánimo de celebrar algo.
Anoche, lunes, se cerró la Feria de las cazuelas, sopas y caldillos.
¿Y ahora qué? Bueno, la feria de anoche se terminó, pero La Fiesta del Chancho muerto en Talca se encuentra a la vuelta de la esquina, y luego la chilenidad de Curicó. Motivos no faltarán.