Motores, velocidad y ruido

Una mayor fiscalización no terminará con los infractores, pero ayudará a reducir riesgos

21 Agosto 2018   4   Editorial   Gustavo Alvarado

La semana pasada el tribunal respectivo determinó mantener en prisión a un conductor que eventualmente en el contexto de carreras clandestinas de automóviles y guiando su vehículo bajo la influencia del alcohol atropelló con consecuencias fatales a dos menores de edad, en la víspera del año nuevo.
El caso dejó al descubierto lo peligroso que se transforman las carreteras, caminos y calles cuando son utilizadas como pistas de carreras en que conductores dan rienda suelta a sus impulsos para captar mayores grados de adrenalina. Sobre ello, las denuncias de vecinos se multiplican cada vez que se aborda el tema.
Y para comprobar la veracidad de los reclamos solo es necesario escuchar cómo el silencio de la noche es roto de vez en cuando por el rugido veloz de una motocicleta o el chirrido de neumáticos protagonizados principalmente en fines de semana por autos “tunning” enchulados, o motocicletas “ninjas” de alta gama.
De hecho, los vecinos terminan acostumbrándose al “sonido” de estos móviles que en cantidad en los últimos años y en nuestras calles han aumentado de sobremanera, sin que se observe, aparentemente, una fiscalización de parte de la autoridad respectiva, ya sea carabineros o inspectores municipales, pese a que la normativa es clara al respecto.
En cuanto a automóviles y motocicletas, el artículo 77 de la Ley de Tránsito establece que “los vehículos con motores de combustión interna no podrán transitar con escape libre e irán provistos de un silenciador eficiente”, lo cual no admite discusión alguna, dejando en claro además, que elementos como los tronadores no debiera estar en uso en los móviles.
La velocidad que conductores y motoristas imprimen a sus máquinas es otro factor a considerar. Sobre ello, la norma dictada se ha hecho más rigurosa en los últimos días cuando el Congreso Nacional – decisión aceptada por algunos, discutida por otros - determinó rebajar a 50 los kilómetros por hora como máximo para los vehículos que transitan al interior de la ciudad.
Así, velocidad, móviles tunning, motos de alta gama y muchas veces la irresponsabilidad, confabulan contra un reparador en la noche, amenazan con una infracción a los conductores y lo más preocupante, colocan en la línea de riesgo a las personas que buscan lucir sus vehículos y captar un poco más de adrenalina. Esto muchas veces con consecuencias fatales cuando todo ello deriva, por ejemplo, en un accidente de tránsito.
Algo así ocurrió el fin de semana, con joven motorista muerto en Curicó. Quizás una mayor fiscalización no terminará con los infractores, ni con los accidentes, pero sí ayudará a que los riesgos disminuyan, y que las calles no sean utilizadas como verdaderas pistas de carreras.