Mucho antes que ocurra el femicidio

Es necesario inculcar el respeto no solo por la mujer, sino por el sexo opuesto, o diferente, desde antes que los episodios escalen

16 Octubre 2018   2   Editorial   Gustavo Alvarado

A fines de septiembre reciente, y la semana pasada la región nuevamente fue golpeada por el violento flagelo del femicidio. Hasta esa fecha el listado de este tipo de hechos para este año se había mantenido en cero, recordando que en el 2017 la zona maulina aportó lamentablemente con 4 asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o cónyuges, es decir que en menos dos semanas se llegó al 50 por ciento del año pasado.
Por ello las alertas se encendieron una vez más, ya que evidenció que el trabajo para la prevención, y en suma para evitar los femicidios, aun le falta mucho para llegar a buen puerto, considerando que son varios los organismos, encabezados por el Servicio de la Mujer y Equidad de Género (Sernameg), que se han abocado a enfrentar el problema, y no tener que contabilizar nuevos dígitos de femicidio, los que en Chile ya suman 30 en este año.
El repudio a los últimos hechos, en Río Claro, y especialmente en Romeral la semana pasada, no se hizo esperar, colocando las autoridades sobre la mesa antecedentes que llaman a inquietud. Por ejemplo, que en uno los casos los celos del hombre terminaron por pasar la cuenta a la familia; mientras que en el segundo existían denuncias, incluso aplicándose una medida de protección, la que no alcanzó a llegar para salvar la vida de la víctima.
A estos factores, se agregan que en muchos de los casos mujeres que son objeto de violencia o agresión instalan la denuncia, pero más tarde se retractan con lo cual paralizan los eventuales procedimientos de protección que pudieran activarse; también que en ocasiones estas medidas tardan en llegar a carabineros, que son quienes deben ejecutarlas, a través de las rondas de vigilancia que permitan mantener alejado al presunto agresor.
Además, la policía uniformada no puede, por temas operativos y de atención al resto de la comunidad, disponer de las rondas en las 24 horas al dia, todo lo cual confabula contra mayores grados de seguridad a mujeres que se encuentran en riesgo. Todo esto denota que son varias las acciones que pudieran incidir en la ocurrencia de estos graves hechos, sin embargo, el tema debiera ser abordado desde el fondo y no solo desde la forma.
Es decir, que es necesario inculcar el respeto no solo por la mujer, sino por el sexo opuesto, o diferente, desde antes que los episodios escalen hasta llegar a una violencia intrafamiliar, o hasta un femicidio. Quizás, es el momento de no solo pensar en acciones para cuando se está al borde de una violencia intrafamiliar, o de un femicidio, sino producir cambios en una edad mucho más temprana, tal vez en los primeros años de escolaridad de nuestros niños.
Es esa, según los expertos, la mejor edad para comenzar a prevenir por medio de enseñanzas que giren en torno al respeto, y no solo por la mujer o el hombre, sino por la esposa (o), el amigo (a), el colega, el vecino (a), el empleado (a), y en suma para quienes conformamos sociedad, en contra de nuevos hechos de violencia.