Muerte digna y cuidados paliativos

(…) las razones para solicitar esta medida son padecer una enfermedad terminal o enfermedad dolorosa y, en el caso de cómo se entiende ese sufrimiento, si es psíquico o físico.

12 Abril   86   Editorial   Gustavo Alvarado

“Lamento tanto que las leyes sean aceptadas por gente que no sabe lo que es el sufrimiento. Pido que luego llegue la eutanasia”. Ese fue uno de los últimos registros en redes sociales que entregó Paula Díaz, la joven de 20 años que a principios de este 2019 dejó de existir después de padecer un largo periodo de intensos dolores en su cuerpo que la llevaron a solicitar públicamente la eutanasia.
Cuando la condición de Paula fue empeorando, la madre optó por traerla a la casa de los abuelos en Talca, lugar donde trató por todos los medios de ayudarla en su martirio, que no la dejaba dormir y menos descansar. Con el tiempo, su situación se fue transformando en una enfermedad degenerativa, que no tenía diagnóstico. La familia peleaba por obtener un diagnóstico para ver la opción de un tratamiento que aliviara sus dolores. En paralelo, otras personas apoyaban la eutanasia que pedía la joven.
Un caso que puso sobre la mesa las condiciones dignas para enfrentar la muerte en ciertas situaciones, retomándose el debate ético sobre asistir o no a una persona cuando su condición médica ya no da para más.
¿Qué ha pasado, entonces, más allá de conocerse mediáticamente casos como el de Paula? ¿Se ha tomado en serio el debate de la eutanasia? Al parecer, hay pequeños pasos de avance. Esto, porque la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, en su última sesión, aprobó los artículos de proyectos en trámite legislativo que avalan el derecho a solicitar la eutanasia en determinados casos.
Así, las razones para solicitar esta medida son padecer una enfermedad terminal o enfermedad dolorosa y, en el caso de cómo se entiende ese sufrimiento, si es psíquico o físico.
Para algunos de los integrantes de la Comisión de Salud, lo que se aprobó en la mencionada instancia es el “corazón” del proyecto, pese a que para otros se trata de requisitos demasiado amplios.
Quienes promueven la pronta tramitación de la iniciativa esperan que sea despachada durante abril, con el objeto de debatirla en la Sala de la Cámara durante mayo.
Al menos existe avance en materia legislativa, porque más allá de los debates morales sobre quién tiene derecho a decidir por la vida de otros, es válido discutir y normar pensando en los que padecen de una existencia que, producto de una patología, no los deja vivir dignamente.