Mujeres y equidad

Las brechas por sexo se manifiestan en los ingresos del trabajo, incluso si se compara a hombres y mujeres con la misma cantidad de años de estudio.

08 Marzo 2017   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Durante esta jornada se celebra el Día Internacional de la Mujer, que recuerda la muerte de 129 mujeres en un incendio de una fábrica textil de Nueva York donde permanecían encerradas. Este trágico hecho, ocurrido en 1908, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la demanda de igualdad de derechos y oportunidades.

Igualdad de derechos que hasta el día de hoy se mantienen incumplidos, pese al enorme avance en poco más de un siglo. Sin duda, se trata de un tema vergonzante que debe ser reparado dada la asimetría que existe, en especial en el mundo laboral.

De acuerdo a los datos de la Encuesta Casen Equidad de Género, actualmente, las mujeres representan el 52,7% de la población chilena y el 47,3% a hombres, cifras que se traducen en una relación de 111,3 mujeres por cada 100 hombres.

Uno de los datos de mayor interés muestra que se mantiene una tendencia al aumento de mujeres como jefas de hogar. Al 2015 la jefatura de hogar a cargo de una mujer llega al 39,5% a nivel nacional y se concentran en los hogares de menores ingresos.

 Es así como la jefatura femenina es predominante en los hogares de menores ingresos: un 52,8% de los hogares del primer decil de ingreso, tiene a una mujer como jefa de hogar. En el quinto decil de ingreso, es decir, de sectores medios de la población, la participación de la jefatura de hogar femenina alcanza el 40% y en el décimo decil, de mayores ingresos, llega al 30%.

 A nivel de pobreza por ingresos, al año 2015 las mujeres presentan una mayor tasa, llegando a un 12,1% respecto a un 11,2% en los hombres.

 La mirada multidimensional de la pobreza permite apreciar como los hogares con jefatura femenina en relación a los hogares con jefaturas masculina son especialmente afectados por carencias en escolaridad en un 31%; habitabilidad en un 20,5%; trato igualitario en un 17,4%, y seguridad en un 11,8%.

 Por otra parte, el análisis de los ingresos autónomos de las personas según sexo del perceptor, muestra que de cada 100 pesos de ingreso autónomo disponibles en el país, 62 son percibidos por un hombre y 38 son percibidos por una mujer.

Al mismo tiempo, esta Casen evidencia una mejoría en los indicadores de participación laboral, llegando a las mayores tasas históricas observadas en Chile desde 1990, con una participación laboral del 47,4%.

Pero, las brechas por sexo se manifiestan en los ingresos del trabajo, incluso si se compara a hombres y mujeres con la misma cantidad de años de estudio.

En el caso de personas con 8 años de escolaridad, mientras que las mujeres reciben 209.688 pesos, los hombres perciben en promedio 297.824 pesos (30% más que las mujeres). Una mujer con 12 años de estudio (enseñanza media completa) percibe ingresos de su trabajo que ascienden, en promedio a $279.488, en cambio un hombre con la misma escolaridad llega a percibir $398.078 (30% más que una mujer).

De estas cifras se desprende la urgente necesidad de avanzar en la equidad de género, entregando a las mujeres las oportunidades para igualar las condiciones de acuerdo a sus méritos y destrezas. Una sociedad justa es aquella en que hombres y mujeres se complementan y tienen acceso a los mismos derechos y deberes.