Museo O’Higginiano y reconstrucción patrimonial

Cuando se rehabilita un lugar que nos habla de nuestra historia, de quiénes somos en lo profundo, que lo sentimos intensamente nuestro; algo renace también en nosotros.

29 Julio 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

Una buena noticia largamente esperada surgió esta semana. El anuncio del inminente comienzo de la restauración del Museo O’Higginiano y de Bellas Artes.
Para la comunidad maulina este monumento histórico siempre ha sido un símbolo de identidad. Las nobles líneas de la casona remiten a la arquitectura en adobe propia del valle central. Y además por su función de resguardar tesoros preciados de nuestra historia.
Por último, el hecho de contar con nada menos que diez salas de exhibición, hace que, como dice su director, sea hoy en potencia -esperamos que pronto en lo concreto- el espacio más significativo para la difusión del patrimonio de la región.
Sin duda, reiteramos, una excelente noticia a la que hay que seguirle la pista, ya que queda un último trámite. (Y a rogar para que no se queme el pan en la puerta del horno).
Pero hay un aspecto simbólico que muy bien enunciaba también el director del museo, que es el hecho de ser éste el primer bien patrimonial de los emblemáticos de la comuna de Talca que entra en tierra derecha para su reparación.
¡Cómo anhelan todos maulinos, y por cierto en especial en la capital regional, ver de pie nuevamente el Mercado Central, las Escuelas Concentradas, la ex Intendencia Regional y la Villa Cultural Huilquilemu!.
¡Cuántas veces las páginas de este diario se han llenado, por una parte, con las expresiones de ciudadanos, en las columnas de opinión, en las cartas al director, de la falta que nos hacen, de la tristeza que produce pasar frente a ellos y verlos en la destrucción y abandono en que están! ¡Y cuántas veces por otro lado, con las repetidas promesas de innumerables autoridades!
Que son procesos largos por las complejidades inherentes a la restauración de obras patrimoniales, ya lo sabemos. Pero tampoco hay que desconocer que la proactividad, la buena gestión, el empeño, el muñequeo político, como sea que se le llame, también ayuda mucho.
Más allá de las fiestas que se promocionan como de rescate de nuestra identidad, y que pueden serlo efectivamente por un fin de semana; necesitamos nuestros edificios.
Necesitamos ver las obras de Pedro Olmos que están guardadas en Huilquilemu, necesitamos ver los vestigios de nuestros pueblos precolombinos que hoy están en cajas del Museo O’Higginiano, necesitamos volver a pasear por los pasillos anchos del mercado y admirar esa belleza arquitectónica.
Cuando se rehabilita un lugar que nos habla de nuestra historia, de quiénes somos en lo profundo, que lo sentimos intensamente nuestro; algo renace también en nosotros.
Vale la pena decirlo una vez más. Talca y el Maule quieren, necesitan, sanar de esas heridas profundas del 27F.