No es primera vez

(…) no es la primera vez que Argentina queda expuesta a un incumplimiento en los compromisos adquiridos.

29 Marzo   42   Editorial   Gustavo Alvarado

Lo que ocurre con el paso de camiones por Pehuenche es una de las tantas situaciones en las que ha quedado de manifiesto el incumplimiento de una de las partes en este esfuerzo de integración binacional.
Después de mucho tiempo, tanto Chile como Argentina se pusieron de acuerdo en dar el visto bueno para que el transporte de carga (bajo tres condicionantes) se hiciera por el corredor binacional. Satisfacción y expectativas crecientes, eso quedó de manifiesto cuando se anunció que el 1 de marzo se daría inicio a un histórico anhelo y que marcaría un hito importante en este proyecto de infraestructura vial.
Todo bien hasta que, tan solo un par de días antes d la fecha mencionada, desde Argentina llegó una nota señalando que no estarían las condiciones en el complejo fronterizo de Las Loicas para permitir el aparcamiento de camiones. La nueva fecha quedó, entonces, para el viernes 22 de marzo, la que tampoco se cumplió porque simplemente al otro lado de la cordillera tardaron en implementar lo que debió estar listo 21 días antes. Ya con un dejo de molestia, se pidió que antes que acabe marzo, sí o sí, se lograría ver, al fin, los primeros camiones efectuando los trámites por Pehuenche, simbolizando así el esperado intercambio comercial a través de este paso fronterizo. Pero, tampoco será posible porque, una vez más, en Argentina se retrasaron para tener listas las obras.
Pero, tal como lo señalamos en las primeras líneas, esto no es nada nuevo, no es la primera vez que Argentina queda expuesta a un incumplimiento en los compromisos adquiridos. Para retratar esta afirmación, solo basta recordar que recién un par de años después que Chile concluyó con la pavimentación hasta el límite (valga decir que también después de varios plazos postergados), Argentina hizo lo propio para una extensión de kilómetros mucho menor que el nuestro.
Pero el ejemplo más claro de incumplimiento está en el desarrollo del proyecto de aduana integrada que debe operar en el Paso Pehuenche. El acuerdo binacional establece que Argentina es el encargado de levantar la infraestructura, toda vez que Chile hizo lo propio en un paso fronterizo del sur del país. En una década, solo se ha avanzado en estudios de suelo y en un pre-proyecto que de esa etapa no ha pasado.
Ya es un secreto a voces que en los niveles de toma de decisiones de la provincia de Mendoza hay poca voluntad de priorizar Pehuenche y es por eso que cada vez más se busca reforzar el Paso Los Libertadores, mucho más cercano para los mendocinos de la capital de la provincia.
La verdad es que las autoridades chilenas han sido diplomáticas, tal como requiere una relación bilateral, aunque, quizás, en demasía a la vista de tanta informalidad, por decir lo menos, desde el otro lado de la cordillera.