No se olviden de las humanidades

Javier Pinedo ha dejado un mensaje claro de que las humanidades importan y son necesarias, más aún hoy en día, como una fuerza que equilibre a una sociedad huérfana de humanidad y ética.

04 Junio 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

La vida Javier Pinedo, académico de la Universidad de Talca recientemente fallecido, se puede resumir, más allá de su amplia trayectoria y reconocido trabajo de investigación, como la historia de un humanista. No de uno tradicional, no de un intelectual inalcanzable ni inmerso únicamente en el pensamiento, sino de un personaje que con el ejemplo promovió las bondades, hoy más que nunca necesarias, del humanismo.
Pedro Gandolfo, reconocido abogado, docente universitario y columnista, recordó con claridad a Pinedo en un perfil elaborado por el periodista Eduardo Bravo en la revista Temas de Diario El Centro. “En medio de la pena quisiera recordar a ese Javier permanentemente, en cualquier circunstancia, ejerciendo un humor sarcástico o irónico, pero siempre inteligente”. Y lo definió como “directo, agudo y divertido, un intelectual fino, sin ostentación ninguna, era un magnífico anfitrión y compañero de jornadas de trabajo”.
Una definición que, claramente, sacude la imagen de un intelectual encerrado entre cuatro paredes, que habla más bien de un humanista terrenal y asequible.
Una idea que se entrelaza con la línea docente y académica de Javier Pinedo. Porque si por algo va a ser recordado desde lo profesional, es por su ardua tarea de rescatar las humanidades a través de su interés por el pensamiento chileno en el siglo XX, específicamente de los turbulentos años ‘60.
Pinedo se preguntó en sus numerosos trabajos, ¿qué es Chile?, teniendo como trinchera visible su Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina, donde permaneció por más de 40 años, “investigando, dictando clases y, sobre todo, fortaleciendo las humanidades desde la periferia”, enfatizaba Eduardo Bravo en su escrito.
Defender las humanidades en estos tiempos tecnológicos, globalizados y de un sobrevalorado libremercado, puede parecer una gran “quijotada”. Sin embargo, Javier Pinedo ha dejado un mensaje claro de que las humanidades importan y son necesarias, más aún hoy en día, como una fuerza que equilibre a una sociedad huérfana de humanidad y ética.
Pinedo trasciende y pide: no se olviden de las humanidades.