Nuevamente la abstención

La jornada de ayer es, en definitiva, el punto de partida para la necesaria reflexión sobre lo que está pasando y la forma de seguir adelante en la tarea de hacer partícipes a todos.

24 Octubre 2016   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Se suele decir que en Chile la noche en que se conocen los resultados electorales todos son ganadores, puesto que cada candidato, partido o alianza interpreta las cifras de la forma que le es más favorable. Sin embargo, en el proceso electoral de ayer no todos fueron triunfadores.

Se temía una gran abstención producto de una serie de factores que van desde el descrédito de la política y la corrupción al gran bochorno por el cambio no autorizado del domicilio electoral de casi medio millón de votantes.

La realidad resultó peor que las visiones más pesimistas ya que a nivel país la abstención alcanzó cifras históricas que se empinan sobre el 65 por ciento. Nuestra región estuvo en el 54 por ciento, diez puntos más que el 2012.

El espectáculo de locales de votación semivacíos es doloroso desde el punto del desarrollo democrático de nuestro país y requiere de una profunda reflexión para determinar los orígenes de este malestar ciudadano y la forma de remediar la apatía y la desafección.

No votar encierra en sí mismo un mensaje que es necesario no minimizar. La arrogancia de la clase política desoye muchas veces el clamor ciudadano y se encierra en sus propias lógicas. Es el momento de pensar qué ha pasado. A lo mejor se intentó hacer mucho en muy poco tiempo, tal vez se  interpretaron mal las prioridades ciudadanas, quizás la manera de realizar las reformas no fue la adecuada.

Es posible que se haya entendido mal el desasosiego de los ciudadanos que quieren más, pero no de la perspectiva de desmantelar un sistema que consideran exitoso sino de terminar con los abusos y construir una sociedad más justa con todos.

Anoche comenzó oficialmente la cerrera presidencial que concluye en 13 meses y que a partir de los resultados de ayer ya tiene protagonistas.

Especial atención  merecen los jóvenes que se vieron ausentes de las urnas. Al recorrer las meses se advertía un electorado mayor, lo que también es signo de preocupación ya que el necesario recambio en la política no se está realizando. Las mismas figuras aparecen una y otra vez, lo que aleja a las nuevas generaciones que no se ven representadas.

Se dice que la sociedad chilena cambió y que no es la misma que hace una década. Es cierto, pero a estas alturas parece una frase vacía o cliché, que no encuentra un sustento en la acción de los partidos y del Estado.

La jornada de ayer es, en definitiva, el punto de partida para la necesaria reflexión sobre lo que está pasando y la forma de seguir adelante en la tarea de hacer partícipes a todos.