Nuevo límite de velocidad urbana

Busca mejorar la convivencia vial entre automovilistas, ciclistas y dar mayor seguridad a los peatones

08 Agosto 2018   15   Editorial   Gustavo Alvarado

El sábado pasado se publicó en el Diario Oficial la modificación a la Ley de Tránsito que reduce la velocidad máxima en zonas urbanas de 60 a 50 kilómetros por hora, con lo cual entró plenamente en vigencia esta norma obligatoria en todo el país.
Este texto legal busca mejorar la convivencia vial entre automovilistas, ciclistas y entregar mayor seguridad a los peatones, considerando que el 30% de los siniestros viales está asociado a la velocidad, la que es la principal causa de muerte en accidentes de tránsito.
Los automovilistas que no cumplan con la ley se arriesgan a multas que pueden alcanzar los 143 mil pesos, además de la suspensión de la licencia de conducir por hasta 45 días.
Durante el año 2017 se registraron en el país 94 mil 879 siniestros de tránsito, dejando como consecuencia a mil 483 fallecidos y 62 mil 171 lesionados de distintas consideraciones.
Durante el 2017, el 28% de las víctimas fatales se debió a velocidad imprudente o la pérdida de control del vehículo, lo que corresponde a 419 fallecidos.
El año 2017 se registraron además 8 mil 067 siniestros de tránsito por esta causa y un total de 8 mil 491 lesionados.
Durante la última década, la “velocidad imprudente y pérdida de control del vehículo” fue la primera causa de muerte en siniestros de tránsito con 4 mil 454 fallecidos en total.
Como se observa, las cifras son apabullantes y muestran claramente la raíz aparente del problema. Sin embargo, no es esta la única causa de esta negra cifra, ya que los conductores chilenos requieren una alfabetización en materia de normas de tránsito, puesto que las imprudencias que se observan a diario no son solo a causa del exceso de velocidad, sino lisa y llanamente del desconocimiento de las leyes del tránsito.
La reducción de velocidad debe ir necesariamente acompañada de otras medidas que apunten a socializar a los conductores de vehículos motorizados y también a ciclistas y peatones.
Sin duda nadie es dueño de las vías públicas, pero pareciera que se le carga la mata a los vehículos motorizados, pero en el caso de los atropellamientos, la gran mayoría se deben a imprudencia de las propias víctimas que cruzan en lugares no habilitados y de forma negligente.
Por ello, es importante que todos entiendan que cuando transitan por las veredas a pie o en las calles en auto, hay deberes. Respetar velocidad, respetar al peatón, respetar semáforos y pasos autorizados.