Para no caer en bocas de lobos

Es claro que el cerro, en la soledad y oscuridad de la noche, no es recomendable para ser visitado.

07 Agosto 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

La comunidad local aun no sale no sale del terror e indignación generada por los hechos que se registraron en la madrugada del domingo reciente, y que tuvieron como escenario el cerro Carlos Condell de Curicó. Allí una pareja de jóvenes, amigos, fueron atacados por un delincuente, el cual no midió consecuencias para lanzar al varón hacia un barranco, y a ella, de solo 23 años de edad, violentarla sexualmente.
El hecho, del cual sus víctimas aún se mantienen en estado de shock, dejó una serie de temas y preocupaciones sobre la mesa, las que venían planteándose desde hace tiempo, y que tienen que ver con los grados de seguridad que posee, o carece, el cerro Condell, uno de los principales paseos públicos locales, enclavado en pleno centro de la ciudad, junto a la alameda Manso de Velasco de Curicó.
Y es que hace un par de años se abrió la discusión, en que concejales de la época plantearon incluso cerrar ese paseo público en horas de la noche, por ejemplo entre las 22:00 horas y las 7 de la mañana, precisamente para evitar que fuese visitado por parejas que quedasen expuestos a los antisociales de siempre, o impedir que jóvenes, especialmente, continuaran allí la fiesta del fin de semana, con los peligros que ello pudiera significar.
El debate en torno a esa medida, de cierre, quizás una vez más se abrirá, sin duda, pero también debiera comenzar hablarse en torno a conceptos que suenan bonito al mencionarlos, pero que en la práctica pareciera son poco implementados, como es la prevención y el autocuidado. Ambos en su conjunto impedirían por ejemplo que jóvenes se adentraran en lugares que de noche, sin sistemas de seguridad, se convierten en verdaderas bocas de lobo.
Es claro que el cerro, como ocurre en prácticamente todos los lugares con similares características, en la soledad y oscuridad de los horarios nocturnos, no es recomendable para ser visitado, menos a pie, o sin ser acompañados por más personas. Pero también es necesario que los “visitantes” se den un minuto para evaluar los riesgos a los que se exponen cuando se asiste a un sitio solitario, como son algunos sectores del Condell.
En torno al episodio del domingo la justicia hará lo suyo con el autor del grave ataque; el municipio evaluará nuevamente si corresponde o no cerrar el cerro en la noche, pero corresponde que el ciudadano común y corriente, los padres adviertan a sus hijos que una de las mejores fórmulas para enfrentar riesgos es actuar “auto cuidándose” para no entrar en trampas circunstanciales, que siempre, como en este caso son evitables.
Muchas veces la edad, inexperiencia, lleva a cometer errores. La idea es no caer en ellos, más aun cuando los costos y las consecuencias quedan marcados con sangre, para lo cual son necesarios el consejo, especialmente los padres, para no caer, como en esta oportunidad, en verdaderas bocas del lobo.