Paz en Colombia

Se abre ahora una etapa marcada por la incertidumbre, pero que apunta a renegociar el acuerdo de paz de manera que todos los sectores de la sociedad colombiana se sientan representados en la nueva etapa que necesariamente no debe ser un cheque en blanco para nadie.

07 Octubre 2016   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Gran sorpresa a nivel mundial causaron los resultados del plebiscito realizado el domingo en Colombia sobre el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El estrecho triunfo del No por sobre la opción Si no estaba previsto en los cálculos de nadie, incluso de la oposición liderada por el ex

El presidente Santos apostó todo su capital político a una consulta que no era necesario convocar porque la Constitución lo faculta para buscar y firmar la paz del país, pero el gobernante insistió, probablemente en un ejercicio de transparencia democrática, en hacer el plebiscito para que los colombianos dieran la "última palabra" sobre el acuerdo firmado hace poco más de una semana.

El analista político Fernando Giraldo, profesor de la Universidad Javeriana de Bogotá, dijo que tras la derrota en el plebiscito se entra en una etapa "como de una caja negra" porque realmente no se sabe qué va a pasar con el acuerdo de paz que Santos y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", firmaron en un acto solemne ante la comunidad internacional.

Para Giraldo, con el resultado del plebiscito "se debilitó toda la institucionalidad, se debilitó el Gobierno y el país quedó fracturado".

Eso porque la victoria del "no" fue demasiado estrecha, de solo 0,43 puntos porcentuales, en la práctica de 53 mil 894 votos en un universo de 34.899.945 electores habilitados para ir a las urnas.

El partido de Uribe enarboló la bandera del No y sostuvo que si se aprobaba el plebiscito las FARC tenían prácticamente garantizada la impunidad porque los responsables de crímenes de lesa humanidad y de reclutar menores, entre otros delitos, no pagarían cárcel.

Santos, que es primo del presidente, consideró que para la renegociación "no hay que arrancar de ceros porque hay muchos elementos que están bien construidos", un reconocimiento a la labor de los negociadores de paz que nadie esperaba.

Sea como fuere, el plebiscito deja como perdedora a media Colombia que soñaba con la inminencia de una paz que acarició con la firma del acuerdo con las FARC en Cartagena de Indias acto en el cual estuvieron presentes personalidades entre las que se incluyó la Presidenta Michelle Bachelet.

Se ha señalado que quienes votaron a favor del No están en contra de la paz, lo que resulta falaz puesto que estuvieron en contra de la impunidad de los responsables de la muerte de más de 200 mil colombianos y la desaparición de otros 40 mil.

Se abre ahora una etapa marcada por la incertidumbre, pero que apunta a renegociar el acuerdo de paz de manera que todos los sectores de la sociedad colombiana se sientan representados en la nueva etapa que necesariamente no debe ser un cheque en blanco para nadie.