Peaje “a luca”: pagamos todos

(...) las facilidades para que los capitalinos salieran al litoral evitando tacos deberá ser compensado con la plata de todo el resto de chilenos.

31 Enero   14   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace un par de días se conoció que el Ministerio de Obras Públicas deberá “compensar” a las concesionarias de la Ruta 68 y Ruta 78 (camino a Valparaíso y Autopista del Sol, respectivamente) debido a la implementación del llamado “peaje a luca” durante algunos fines de semana largo, permitiendo que los automovilistas circularan por las carreteras pagando solo mil pesos en las casetas de peaje durante los horarios de baja congestión.
Esto significó que el ministerio respectivo debiera emitir decretos donde se estableció una fórmula matemática para definir los montos que las empresas dejaron de ganar. Aquí no se habla de pérdidas, sino que las ganancias que se habrían dejado de percibir.
Un peaje “a luca” que favoreció a aquellos que principalmente salieron de la capital del país con destino a la costa tendrá que ser asumido por todos los habitantes del país porque se trata de recursos públicos que, como bien se sabe, sale de los bolsillos de todos los que pagan impuestos.
Pero el argumento es que esto viene definido en los contratos. Y efectivamente es así, los documentos que establecen las condiciones de operatividad de las empresas concesionarias estipulan valores para quienes circulen por la carretera y pasen por una caseta de peaje. Si ese valor se modifica, como una medida de contingencia, es lógico que el Estado compense por ello a quien “preste el servicio”.
Sin embargo, la aplicación de medidas de contingencia es porque definitivamente la infraestructura proyectada por las mismas empresas que operan las carreteras del país, simplemente no dan abasto en ocasiones peak y en ciertas fechas relevantes. Pero nuevamente volvemos al mismo punto de origen: los contratos que establecieron condiciones e inversiones de infraestructura que no consideraron el aumento de flujo en la proyección del tiempo.


Por otro lado, es fácil caer en el juego verbal de señalar que el Gobierno está privilegiando a las grandes empresas, pero, más allá de esa frase, más bien el Ejecutivo buscó una fórmula para cumplir con lo que en el papel se fijó mucho antes. Entonces, ya que se vienen procesos licitatorios de concesiones carreteras en el horizonte cercano, sería bueno fijar contratos bajo otras condiciones.
En este caso puntual, las facilidades para que los capitalinos salieran al litoral evitando tacos deberá ser compensado con la plata de todo el resto de chilenos. Un buen ejemplo de descentralización, pero perverso.