Pequeña agricultura versus presión inmobiliaria

Como consecuencia de este fenómeno que va en alza podría existir una disminuida producción agrícola de la zona, producto de una menor superficie cultivable.

18 Abril   93   Editorial   Gustavo Alvarado

Recientemente, Diario El Centro expuso una cifra que debe ser analizada y tomada en cuenta por las autoridades, no como un número más, sino que lo que ello significa en una zona como la nuestra, eminentemente agrícola.
Según cifras oficiales del Departamento de Suelos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), un total de 39 mil 700 mil hectáreas han sido loteadas para fines residenciales entre los años 2017 y 2018, en Talca y las comunas circundantes.
Los propios agricultores tienen clara la respuesta. Al parecer, En la actualidad la alternativa más conveniente es lotear y vender los predios para fines habitacionales. De esta manera, se saca un mejor provecho económico en el corto plazo, en contraparte a los escasos resultados de la actividad agrícola.
Otro que alzó la voz es el alcalde de Pelarco y presidente regional de la Asociación Chilena de Municipalidades, Bernardo Vásquez, quien ratificó que “hoy día, para un pequeño agricultor, no le es rentable trabajar sus tierras y prefiere venderlas”.
Claramente, una situación que va en desmedro del desarrollo de la pequeña agricultura, donde los que se dedican a este rubro acusan que hay escaso apoyo gubernamental, además de un creciente fenómeno como es las pugnas por el uso del agua, recurso cada vez más escaso y más preciado.
Es por eso que se hace necesario poner atención en el fondo del problema, en lo que podría suceder de mantenerse esta tendencia que no es solo de Talca y sus alrededores. Pensemos en el Maule Sur, donde mucho se habla de la reconversión de la agricultura y donde las cifras de loteos o cambios de uso de suelo podrían ser aún mayores que en la zona de la capital maulina.
Como consecuencia de este fenómeno que va en alza podría existir una disminuida producción agrícola de la zona, producto de una menor superficie cultivable. Por efectos lógicos del mercado, este hecho también podría significar alzas en los precios de muchos de los alimentos que provienen del campo. Así las cosas, el bolsillo de la ciudadanía sería uno de los primeros en experimentar las secuelas de este conflicto social a futuro.
Una de las soluciones las propuso el mismo alcalde Vásquez, instando a los parlamentarios a modificar la ley que ampara este fraccionamiento de las superficies dedicadas a la agricultura, de cinco mil metros cuadrados actuales hasta las cuatro hectáreas.
Deberá ser materia de preocupación en las autoridades, a fin de evitar seguir viendo como nuestra pequeña agricultura comienza a desaparecer.