Percepción de inseguridad en el terminal

El sector requiere de una intervención estructural que permita modificar las condiciones que favorecen la ocurrencia de delitos violentos

20 Enero   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Fueron tres disparos los que le quitaron la vida a un joven de 24 años, quien a pesar de encontrarse en situación de calle, igualmente se ganaba el sustento diario realizando comercio ambulante y cuidando automóviles estacionados en los alrededores del terimnal de buses de Talca.
El alevoso crimen de esta víctima, ocurrido en la madrugada del viernes en la capital regional del Maule, viene a llamar la atención respecto a la preocupante violencia que han caracterizado los últimos delitos de mayor connotación social ocurridos en Talca, una ciudad que es normalmente tranquila, pero que a veces se ve conmocionada con estos hechos.


Así fue en el caso de la joven Aylin, de apenas 18 años, quien salió de su hogar en la Navidad pasada sin saber que sería asesinda por peligrosos antisociales. Su cuerpo apareció la semana pasada en la rivera oriente del río Claro, con claros signos de asesinato, lo cual es investigado por la fiscalía y la PDI.
Ocurre que a pesar de los recientes cambios estructurales y le refuerzo de la seguridad tecnológica, igualmente los alrededores del terminal de buses siguen siendo inseguros. No solo por la presencia de personas que piden monedas a quien pase por el sector, sino también por la constante ocurrencia de delitos contra la propiedad, cuyas víctimas son peatones y comerciantes.
El sector requiere, sin duda, de una intervención mayor, especialmente, que apunte a modificar las condiciones que facilitan la ocurrencia de delitos. Lo primero es concretar finalmente la instalación de una cabina que permita la presencia constante de personal de Carabineros.


La presencia policial ininterrumpida en el lugar está totalmente justificada, porque el terminal concentra una importante circulación de personas. A ello se agrega que el sector debe ser objeto de una fiscalización constante, para prevenir la presencia de sujetos con órdenes judiciales pendientes.
Y lo último es contar con un monitoreo permanente del sistema de cámaras de seguridad. Todo ello, sumado a los cambios al interior del rodoviario, podrían terminar con algunos de los factores estructurales de la delincuencia. Entre ellos, se cuenta la venta de alcohol en locales establecidos.
Todas estas transformaciones requieren de la necesaria coordinación entre el sector privado y público. Y en esto, la comunidad sin duda que también debe colaborar, evitando realizar compras en el comercio ambulante y realizando denuncias oportunas que permitan focalizar los servicios policiales.
El terminal de buses de Talca debe pasar de ser un lugar inseguro a un recinto acogedor, de fácil acceso y donde nadie debe temer ser víctima de algún delito.