Política de salud para migrantes

El documento establece siete áreas estratégicas que apuntan a armonizar y adecuar el marco normativo que genera barreras o discriminación de la población migrante.

03 Noviembre 2017   4   Editorial   Gustavo Alvarado

Es público y notoria la llegada de migrantes al país y a nuestra región durante los últimos años, proceso que se ha intensificado en los últimos meses y que ha demostrado la escasa preparación del estado chileno para enfrentar esta situación y garantizar derechos laborales y de salud a quienes llegan a trabajar a nuestro país.

En este sentido, se lanzó recientemente la  Política de Salud de Migrantes, materia de gran importancia que es necesario abordar con seriedad.   

La Ministra de Salud valoró la iniciativa, expresando que “es un avance en equidad para todas las personas que habitan el territorio nacional, sin importar su situación migratoria”, pues  en el corto plazo busca disminuir las barreras de acceso a la atención de salud.

Por su parte, el Subsecretario de Redes Asistenciales afirmó que el sistema de salud se ha ido adecuando a las necesidades de la población migrante, promoviendo y difundiendo sus derechos y beneficios para alcanzar una salud con enfoque de derechos.

El documento establece siete áreas estratégicas que apuntan a armonizar y adecuar el marco normativo que genera barreras o discriminación de la población migrante.

Asimismo, busca impulsar un sistema que garantice acceso y aceptabilidad en el derecho a la salud. Esto incluye, por ejemplo, la capacitación de funcionarios, la formulación de programas de acogida, la difusión de derechos, la incorporación de mediadores culturales y facilitadores lingüísticos.

También, desarrollar integralmente la salud de las personas migrantes, sectorial e intersectorialmente (con otros ministerios a través del Consejo de Política Migratoria) y procurar la continuidad de la atención, bajo un Modelo Integral de Salud, Familiar y Comunitario.

Se quiere impulsar la transversalización de la salud de los migrantes en los programas e intervenciones de salud, considerándolas en el diseño de programas, planes e intervenciones y en las orientaciones técnicas.

Punto importante es el monitoreo, seguimiento y preparación de información de salud para generar evidencia que permita diseñar políticas adecuadas y disminuir el estigma asociado a la migración.

Paralelamente se considera la interrelación entre trabajo, salud y migración, además de promover acciones comunicacionales contra la discriminación, xenofobia y estigmatización de las personas migrantes.

Es evidente que se trata de un avance que, en todo caso, requiere insertarse en una política nacional que considere otros factores que permitan que quienes llegan tengan la posibilidad de hacerse un examen general que les permita saber en qué condiciones sanitarias se encuentra y eventualmente, tratarse en el sistema público. Chile debe asumir su responsabilidad en esta materia, tanto por los que llegan como por los que vivimos aquí.