Política migratoria

Pero van más allá y promueven avanzar hacia una política de Estado que aborde cómo acoger a esta población migrante. Más aun considerando que Chile tiene vigente una ley migratoria del año 1975.

19 Junio 2017   7   Editorial   Gustavo Alvarado

La inmigración es un tema de mucha actualidad en Chile. Y la región del Maule no está ajena a este fenómeno. A simple vista se puede apreciar el creciente arribo de ciudadanos de otros países. Colombianos, ecuatorianos, venezolanos, haitianos -solo por nombrar las nacionalidades más reconocidas- se han instalado en distintas zonas de la región.

Una realidad que ha sido enfrentada de diferentes maneras por las autoridades de Gobierno y también por instituciones como municipios, universidades y ONG.

En la región, sin ir más lejos, la Universidad Católica del Maule (UCM) lleva adelante un interesante programa a través del Centro de Estudios de Migración, que partió con un acotado proyecto enfocado en los extranjeros en el sistema escolar, pero que con el correr del tiempo, ante la evidente magnitud del fenómeno migratorio, se ha ampliado a áreas como salud, idioma y trabajo, reuniendo además a instituciones como la Policía de Investigaciones y la Gobernación.

También, el Concejo Municipal de Curicó aprobó recientemente la creación de una Oficina de Asuntos Migratorios,  con el objetivo de “fomentar la inclusión y, de igual forma, proteger y promover la dignidad de los derechos de los migrantes en la comuna”. 

El trabajo del Centro de Estudios de Migración de la UCM ha aportado datos relevantes. Como que un 70 por ciento de los inmigrantes de la región trabaja en la agricultura y la construcción. También ha dejado en evidencia la realidad de muchos extranjeros que, pese a contar con un título profesional que han obtenido en su país de origen, no han logrado validarlo en Chile, debiendo emplearse en otros oficios, obviamente, por un salario menor.

Al tanto de esta realidad, desde el centro de estudios advierten de la necesidad de un catastro de esta población, que defina variables como el nivel de estudio, cuántos son, qué actividades están desarrollando, cuáles son sus potencialidades y cuál es su aporte en la región.

Pero van más allá y promueven avanzar hacia una política de Estado que aborde cómo acoger a esta población migrante. Más aun considerando que Chile tiene vigente una ley migratoria del año 1975.

Así y todo, se han dado pasos en ese sentido. Como la firma recientemente de un convenio con Haití para el reconocimiento de títulos profesionales. O la existencia de acuerdos internacionales que permiten entregar educación a un niño inmigrante, aunque su situación no esté regularizada. Y, también, se destaca la implementación de visas temporales.

Pero aún queda mucho camino por recorrer. Y una oportunidad es una propuesta que será enviada por el Gobierno al Congreso, buscando justamente actualizar la política migratoria del país. Una necesidad que, dada la realidad actual, urge definir.