Política Nacional de Alimentación

Los principios orientadores de esta política son el Derecho Humano de las personas a la alimentación

09 Enero 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

El Ministerio de Salud presentó recientemente la Política Nacional de Alimentación y Nutrición cuyo objetivo es establecer los principios orientadores para el desarrollo de iniciativas, proyectos, programas y estrategias para enfrentar los problemas relacionados con la alimentación y nutrición en Chile.
La ministra de Salud, Carmen Castillo, destacó la importancia que tiene esta política, por cuanto “estamos viendo que la obesidad y el sobrepeso en nuestros niños y niñas es cada vez mayor. Y esa situación no puede continuar, porque significa a futuro, enfermedades no transmisibles en el adulto”.
El primer cambio que se va a poder percibir en esta materia es que a mediados de año se conocerán los mensajes en la comunicación masiva en que se insta a que la población prefiera los alimentos que no tengan sellos “Altos en”. Asimismo, la publicidad de alimentos deberá ser emitida en horarios en que no exista la posibilidad de “tentar” a menores de 14 años.
El subsecretario de Salud Pública Jaime Burrows, explicó que esta iniciativa “viene a plasmar la idea y la intención que ha estado detrás de todas las acciones que ha hecho el Gobierno en materia de alimentación y nutrición. Las políticas de salud requieren de continuidad, porque esto se enmarca no sólo en el objetivo de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, sino también en los objetivos de salud de la década, establecidos en el 2011 por el Gobierno que nos precedió y que continúa hasta el 2020”.
Los principios orientadores de esta política son el Derecho Humano de las personas a la alimentación, entendido como el derecho a no sufrir hambre y como el derecho a la alimentación adecuada (nutritiva, inocua y culturalmente aceptable). Asimismo, está presente el reconocimiento de que la alimentación y nutrición están determinadas por los entornos alimentarios y las condiciones de vida o determinantes sociales, incluido el género, la interculturalidad y el curso de vida.
Sobre la base de lo anterior, se definieron ocho componentes para de esta política, que son humanizar la nutrición y promover el derecho a la alimentación adecuada; fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional; mejorar la configuración de los entornos y sistemas alimentarios; promover la alimentación saludable; fortalecer la atención nutricional en los diferentes niveles de atención de salud; vigilar la alimentación y nutrición, así como evaluar las políticas públicas; impulsar la participación ciudadana y el control social; y profundizar la intersectorialidad y salud en todas las políticas.
Esta es una materia en la que existe consenso por lo que todos los esfuerzos deben estar dirigidos a lograr una alimentación sana y equilibrada.