Preocupa aumento de la cesantía

Ocurre que nuevamente Linares ocupa los primeros lugares entre las ciudades con mayor desempleo, cuyo ranking lo lidera la capital regional.

01 Marzo   12   Editorial   Gustavo Alvarado

La confianza empresarial no está de lo mejor, especialmente, en regiones como el Maule, donde el índice local ha demostrado bajas sustantivas en las proyecciones del sector privado ante nuevas oportunidades de negocios, a pesar de los esfuerzos que ha desplegado el gobierno regional y que se plasmaron en el Maule Day.
Ocurre que más allá de que existan algunas propuestas o iniciativas concretas, en el corto plazo no ha ocurrido nada relevante en materia de proyectos empresariales nuevos asociados al impulso desde el sector público. Ello, más allá de que las cifras de emprendimientos y nuevas empresas sean cada vez más altos.
Así no es extraño que ahora ese ambiente tenga una expresión concreta, tal como lo revelaron los índices de cesantía que elabora mensualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE). Ocurre que nuevamente Linares ocupa los primeros lugares entre las ciudades con mayor desempleo, cuyo ranking lo lidera la capital regional.
Y que Talca tenga los más altos índices de cesantía, bordeando los dos dígitos, es claramente una muestra de que algo anda mal. Porque es totalmente obvio que esta ciudad concentra el sector productivo de servicios, el mayor número de población y la sede del gobierno regional, con todo lo que ello implica.
No se trata de que estas condiciones transformen por sí solas a Talca como la ciudad de las oportunidades, pero algo cerca deberíamos andar. Y más aún, porque el índice mide los meses de noviembre a enero, esto es, cuando se concentra la actividad comercial para las fiestas de año y existe mayor “circulante” en las calles.
Así resulta llamativo que a pesar de que es casi obligatorio incrementar el gasto privado y salir a comprar, por parte de la ciudadanía, ello no se refleje en captación de mayor mano de obra, aunque es casi indiscutible la febril actividad comercial y financiera que se demuestra en todas las esquinas de las grandes ciudades.
Ello refleja, quizás, que en realidad no hubo mucho gasto y que, por no existir negativas expectativas de conservar el empleo o encontrar uno nuevo y mejor, muchos optaron simplemente por cerrar la billetera. Si ello se refleja en mayor ahorro, sería realmente positivo, porque es un estímulo para la economía.
De esta forma, el anuncio del gobierno argentino de que aplazará por algunos días los permisos para el paso de camiones a través del paso internacional Pehuenche, es otro ladrillo más en esta muralla de bajas expectativas para desarrollar proyectos privados de relevancia e impacto que ofrezcan nuevas fuentes laborales.
La opinión pública no puede menos que estar preocupada y vigilante ante el cumplimiento de este paso definitivo para incorporar la ruta internacional a un circuito productivo y beneficioso para la economía regional. El sector privado requiere justamente de estas señales para recuperar la confianza e invertir.