Preocupa tercer caso de femicidio

La violencia intrafamiliar es un fenómeno que requiere la acción de toda la ciudadanía

17 Diciembre 2018   16   Editorial   Gustavo Alvarado

Primero fue en Río Claro, luego en Romeral y, ahora, en Molina. Se trata de los tres casos de femicidios consumados que se han registrado a la fecha en la Region del Maule, poniendo con ello una nota de preocupación y alarma cuando está por terminar el presente año. Se trata de un delito altamente repudiado por la sociedad y cuyos responsables están plenamente conscientes de que las sanciones son extremadamente severas.
Así lo entendía el autor del último caso, registrado en la madrugada del sábado pasado en Molina. Tanto así que, luego de apuñalar en nueve ocasiones a su esposa y madre de tres hijas en común, el detenido optó por atentar contra su propia vida, obviamente, a sabiendas de que si quedaba vivo sería objeto de las penas má altas que contempla la legislación chilena.
De esta forma, quedó demostrada la cobardía de estos sujetos cuando, aprovechando la frabilidad y dependencia económica de las mujeres, primero las obligan a retomar convivencias que se han caracterizado por la violencia y los malos tratos, para luego atacarlas cuando menos lo esperan. El resultado no puede ser otro que una sanción ejemplarizadora por parte de la justicia.
Pero más allá de lo lo que dictaminen los tribunales, subyacen las historias casi similares de víctimas que han sufrido hasta el cansancio por la violencia de sus parejas, ya sea física o psicológica. De igual forma, llama la atención la efectividad de las medidas de protección, especialmente, cuando se trata de mujeres que tienen dependencia económica o viven presiones familiares que las obligan a volver con sus parejas, a pesar del evidente riesgo.
Ocurre que, claramente, para estos casos se requiere una decisión firme de parte de las instituciones encargadas de otorgar protección a la víctimas. En el caso de Molina ocurrió justamente así, porque a pesar de que la víctima trató de desmentir su propia denuncia, la fiscalía local optó por mantener las medidas de protección y no pedir su suspensión a la justicia.
Sin embargo, hasta ahí pueden llegar las instituciones, porque en la prácticca, nada le impide a las mujeres aceptar a sus agresores de vuelta a los hogares en común. Por ello, vuelven a tomar relevancia las campañas de sensibilización pública que impulsan el gobierno y organizaciones civiles, donde adquiere importancia el rol de los vecinos y del entorno familiar de las víctimas.
En definitiva, se trata de un fenómeno que requiere de todo el apoyo y preocupación de la ciudadanía, porque solo así será posible rescatar a tiempo a las mujeres que, muchas veces atrapadas en un círculo sin salida aparente, no logran ver que existen opciones para pedir ayuda y recibir auxilio para ellas y sus hijos.