Prevención y coordinación

El alcalde de Talca, Juan Carlos Díaz, si bien agradeció que se le informara lo que iba a ocurrir, considera que hubiese preferido que se le comunicara “con la debida antelación” y no solo algunas horas antes.

25 Noviembre 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

La decisión de restringir el tránsito por el puente que comunica Talca entre los sectores oriente y poniente, en la calle 2 Norte con la carretera 5 Sur, puede ser analizada desde varios puntos de vista.
Fue el pasado jueves, a las 21:00 horas, cuando los conductores que utilizaban la vía se dieron cuenta de la restricción decretada por las autoridades, en cuanto a restringir el tránsito a solo una calzada y a prohibir la circulación de peatones y ciclos (aunque hay una vereda habilitada para las personas), debido a los trabajos de reparación a los que será sometido el viaducto. En particular, es la calzada la norte la que se mantendrá cerrada.
La reparación se hizo necesaria en atención a los resultados de un estudio técnico realizado por una consultora que estableció que existe un desgaste en dos vigas del puente, lo que produce inestabilidad en la estructura.
Ante la preocupación ciudadana y algunas informaciones que hablaban de un problema serio, el seremi de Transportes, Carlos Palacios, manifestó que “el colapso del puente no es inminente”. Y acotó que, efectivamente, “existen dos soportes que estarían cortados, pero que no implica que se vaya a caer”. Situación que fue corroborada por el intendente, Pablo Milad, quien aseguró que “no hay peligro de derrumbe o desplazamiento”.
Aclarado este punto central, conviene poner atención en los efectos de la reducción en el uso de la vía ya que, por tratarse de un punto neurálgico de conexión de la ciudad, ha provocado una alta congestión vehicular, observándose el viernes, por ejemplo, tacos que pusieron a prueba la paciencia de los talquinos.
¿Se pudo gestionar de mejor manera la situación? El alcalde de Talca, Juan Carlos Díaz, si bien agradeció que se le informara lo que iba a ocurrir, considera que hubiese preferido que se le comunicara “con la debida antelación” y no solo algunas horas antes.
Primero, hay que reconocer, ante la objetividad de un estudio que señala problemas técnicos que podrían complicar la estabilidad del viaducto, el actuar preventivo de las autoridades. Sin embargo, no hay que dejar de lado la coordinación necesaria para mitigar los efectos de una restricción que complejiza la conectividad de la ciudad.
Y esto último nos lleva al problema de fondo: las dificultades de conexión vial en una ciudad marcada por la intervención de la ruta 5 Sur y la vía férrea.