Propaganda electoral

No se puede pretender que la gente concurra por inercia a votar, más aún cuando ha venido quedando en evidencia en los últimos procesos electorales que la participación es cada vez más baja.

05 Junio 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Cuando los bloques de Chile Vamos y Frente Amplio abogan por la participación ciudadana en las próximas elecciones primarias del 2 de julio, lo hacen desde la base que hay escaso conocimiento de la ciudadanía frente a este acto electoral.

Cabe recordar que el pasado viernes 2 de junio se dio inicio al periodo legal de propaganda electoral. Según la Ley 18.700, se permite esta propaganda en los lugares calificados como plazas, parques u otros lugares públicos autorizados. También por medio de prensa y radioemisoras; así como también por activistas o brigadistas en la vía pública, mediante el porte de banderas, lienzos u otros elementos no fijos que identifiquen la candidatura o la entrega de materiales impreso u otro tipo de objetos informativos.

Sin embargo, durante las primeras jornadas se ha evidenciado poca presencia de letreros o folletería alusiva a los candidatos. Más bien se ha visto presencia de los propios aspirantes en los canales de televisión y despliegues por el territorio nacional. Eso sí, sobre esto último hay que decir que, como el tiempo apremia por tratar de abarcar la mayor cantidad de lugares, el tiempo solo alcanza para algún sintetizado discurso y una express sesión de selfies con los adherentes. De contenido programático, aún es hay muy poco sobre la mesa.

Es cierto también que lo más fuerte en el despliegue de campaña estará para la primera vuelta de noviembre, privilegiando más bien el llamado a votar más que el argumento que motive precisamente al ciudadano parea levantarse el 2 de julio a emitir su sufragio.

Entonces, lo que se espera es que haya más contenido, que exista un ambiente de primarias que, por el momento, en la Región del Maule no se advierte. No se puede pretender que la gente concurra por inercia a votar, más aún cuando ha venido quedando en evidencia en los últimos procesos electorales que la participación es cada vez más baja. Tampoco basta con decir que todo está mal ni que se pretende hacer todo de nuevo, hay que entregar matices de sinceridad y cordura a los planteamientos, dejando fuera cualquier intento de caricaturizar el contexto del país.