Protocolo de acoso sexual en universidades

Deberán, entonces, estos protocolos en vigencia ser puestos a prueba

21 Mayo 2018   5   Editorial   Gustavo Alvarado

La llamada ola feminista que se tomó la agenda noticiosa y también las calles del país, sin lugar a dudas que puso de manifiesto la reivindicación en la dignidad del trato entre seres humanos, en este caso, hacia la mujer.
Acciones que, hasta hace poco, parecían “normales” dentro de nuestra sociedad, hoy en día han sido visibilizadas como atentatorias precisamente para la dignidad de la mujer, a partir del alzamiento de voz del género femenino.
La génesis de este movimiento fue la denuncia de una estudiante luego de haber sufrido acoso sexual al interior de una universidad santiaguina. Es evidente que estas conductas impropias se venían arrastrando de antes, pero es ese el hecho detonante para las tomas feministas y movilizaciones de las que fuimos testigos hace unos días.
De ahí comenzó a hablarse de la existencia o no de protocolos internos en las casas de estudios para enfrentar estos hechos. Algunas entidades de educación superior si lo tenían, pero no del todo adecuados a la realidad de los hechos. Otras si estaban avanzando en ello y algunas simplemente no contaban con un documento que se haga cargo del proceder ante casos de abusos sexuales.
¿Y cómo estamos en nuestra región? En el caso de la Universidad de Talca hay un protocolo de actuación frente a situaciones constitutivas de violencia de género y/o de discriminación arbitraria que comprende varios temas, entre ellos, el acoso sexual. Este comenzó a regir hace pocos días.
En tanto, la Universidad Católica del Maule (UCM) hizo entrar en vigencia su instrumento a contar del pasado viernes, donde dicho documento establece diferentes puntos, primero sobre cómo se hacen los procesos de denuncia sobre acoso sexual en la UCM, activándose con ello de forma inmediata a una investigación interna.
En la Universidad Autónoma, hace alrededor de tres años se determinó comunicar a los jefes de carrera que cualquier situación de este tipo, así como otras que afectaran a estudiantes, debían canalizarlas a la oficina de la Dirección de Asuntos Estudiantiles.
Y en la Universidad Santo Tomás, lo que hay hasta ahora es un reglamento de convivencia y ética que explicita que los actos de acoso sexual son punibles; a la vez que se ha orientado a los jefes de carrera para que puedan recibir eventuales denuncias.
En esta línea, en el transcurso de la semana pasada, dirigentes estudiantiles de la Universidad de Talca y de la UCM dieron cuenta de casos de acoso sexual en sus respectivos planteles, pero que no habían sido formalizados aún. Deberán, entonces, estos protocolos en vigencia ser puestos a prueba en caso de que alguna de las afectadas decida hacer formal su denuncia.