Proyecto de Nueva Constitución

Llama la atención lo extemporáneo de la presentación de este proyecto

07 Marzo 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

La Presidenta Michelle Bachelet firmó ayer el proyecto de ley que crea una nueva Constitución, uno de sus principales compromisos electorales que ahora será enviado al Congreso a cinco días del término del actual Gobierno.
La mandataria expresó en una ceremonia realizada en un salón de La Moneda que este texto constitucional “se funda en los derechos fundamentales de las personas”, perfeccionando los existentes y agregando otros nuevos que “dan cuenta de los cambios políticos, sociales y culturales que hemos experimentado en los últimos años”.
Resaltó que el contenido de la propuesta es el resultado de un proceso participativo en el que intervinieron más de 200 mil personas a través de cabildos ciudadanos y asambleas locales que se llevaron a cabo en 2016.
“Es el fruto de la reflexión que hemos hecho como comunidad”, señaló la Presidenta, quien subrayó que “no se trata de partir de cero”, sino que el proyecto “respeta nuestra tradición constitucional”.
La reforma reconoce a los pueblos indígenas como parte fundamental del “orden constitucional”, les entrega el derecho a tener representación en el Congreso y reconoce sus derechos culturales y lingüísticos.
Incluye también una “iniciativa ciudadana de ley” para legislar sobre proyectos planteados por la ciudadanía que cuenten con el apoyo del 5 % de los chilenos con derecho a voto.
La propuesta suprime los altos quórum para la aprobación de algunas leyes, dejando solamente la mayoría simple y la mayoría absoluta, con la excepción de las modificaciones a la propia Constitución, que necesitarán el voto de tres quintos de los parlamentarios en ejercicio.
También pretende modificar la extensión del mandato presidencial, que aumentaría de 4 a 6 años sin posibilidad de presentarse a la reelección.
El futuro de la propuesta constitucional de Bachelet, sin embargo, es una incógnita puesto que la discusión del proyecto estará a cargo del Congreso elegido en las elecciones de noviembre pasado, que asume sus funciones el próximo domingo, donde ningún bloque tiene la mayoría absoluta.
Llama la atención lo extemporáneo de la presentación de este proyecto puesto que hacerlo a cinco días del fin de un mandato pareciera ser solamente un “saludo a la bandera”. Asimismo, nace de una serie de cabildos en los que participaron 200 mil personas, poco más del uno por ciento de la población y fue elaborado por un conjunto de juristas en la soledad del palacio de gobierno, sin consulta alguna a los partidos de la propia coalición oficialista.
Escaso futuro se ve a esta iniciativa, en especial cuando el nuevo gobierno ha señalado que la materia no forma parte de sus prioridades.