PSU: equidad y cobertura en la educación

Se deben incorporar elementos que privilegien otros criterios de selección más cualitativos

27 Noviembre 2017   4   Editorial   Gustavo Alvarado

Cifras oficiales indican que cerca de 300 mil jóvenes en todo el país comenzarán hoy a rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Se trata, en su gran mayoría, de jóvenes egresados de enseñnza media que llevan uno o dos años preparándose para el examen, ya sea en preuniversitarios particulares o a través de talleres que imparten los colegios. Sin embargo, todos partirán igualmente de cero cuando hoy acudan a los locales donde responderán los cuestionarios.

Es decir, en la práctica, poco importarán los esfuezos que esos mismos jóvenes han realizado en los cuatro años de estudios de enseñanza media, por cuanto si bien el índice Notas de Enseñanza Media (NEM) es relevante para el proceso de selección, continúa siendo marginal al lado de los porcentajes que se asignan a los resultados de la PSU. Ello termina por incidir en los resultados por grupo socioeconómico de los alumnos.

La realidad chilena es que cada día más personas acceden a la educación superior. Si en 1990, sólo un 14% de los jóvenes entre 18 y 24 años se encontraba estudiando en alguna institución, actualmente dicha cifra es del 51%. Pero el aumento de cobertura no ha sido acompañado con la equidad en el acceso, por cuanto subsiste un margen del 10% de los colegios cuyos estudiantes obtienen menos de 500 puntos, lo cual les impide siquiera postular a las universidades adscritas al Consejo de Rectores (Cruch) y a dicho sistema de admisión.

Un segundo aspecto relevante es que, según datos oficiales, los mejores alumnos de los colegios municipales -generalmente de los  llamados “emblemáticos”- obtienen en promedio 166 puntos menos que los jóvenes egresados de colegios particulares. Ello termina reorientando los resultados, cargando los mejores rendimientos justamente al segmento socioeconómico más alto, dejando al resto fuera del proceso.

Esto se traduce en que estos últimos jóvenes terminan simplemente acudiendo a universidades privadas o centros de formación técnica que no piden rango mínimo en la PSU y tampoco cuentan con acreditación. Todo esto, según estudios de instituciones respetadas como Educación 2020 y el propio Consejo de Rectores, se ha corregido paulatinamente con la implementación del ranking de notas.

En todo caso, aún falta mucho por hacer. Se deben incorporar elementos que privilegien otros criterios de selección más  cualitativos,  como  ocurre  en  casi  todos  los  países  avanzados. Sólo así se terminará con un sistema de ingreso donde siempre ganan los mismos y no privilegia el esfuerzo de los estudiante