Puente en calle 2 Norte

Al menos, la comunidad se armó de paciencia y entendió que por seguridad se debió adoptar la determinación de regular el tránsito por el puente.

29 Noviembre 2018   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Un día por la tarde, ya bien entrada la tarde, entra a la casilla de correo electrónico un aviso desde la Secretaría Regional Ministerial de Transportes dando cuenta que una hora más tarde entraría en vigencia el corte de tránsito para todo vehículo motorizado por sobre el puente de calle 2 Norte con ruta Cinco, debido a reparaciones que se debían hacer, a razón de un informe que daba cuenta de daños en las vigas que ponían en riesgo la estructura. Dicha medida regiría por tres meses.
Sin embargo, la interrogante comenzó a surgir de inmediato por varios factores. En primer término, considerando que dicho corte significaría una alteración mayor al desplazamiento oriente-poniente de un alto flujo de personas que a diario se mueven por dicha zona de la ciudad, la duda era por qué no se informó con mayor anticipación para que la ciudadanía planificara de mejor manera sus tiempos de viaje. Todo esto, en el entendido de la necesidad de reparar el puente, lo que no se pone en discusión.
Por otra parte, si se tomó una decisión tan repentina, la duda que surgió, entonces, tenía que ver con la real gravedad del puente y el riesgo inminente que podría tener si es que no se tomaba la medida de cortar el tránsito. No obstante, tampoco se expresó con claridad cuál es el efectivo estado de la estructura, lo que fue generando más interrogantes con el paso de los días.
Más aún, cuando en vez de corte de tránsito para todo vehículo motorizado, se pasó a desvíos para el paso de móviles de menor tamaño.
Pero lo que coronó esta situación es que se fue conociendo que no había proyecto de reparación ni tampoco financiamiento para abordar una obra de emergencia, tal como se suponía desde un inicio. Recién ayer se conoció, por determinación del intendente Pablo Milad, que serían fondos regionales los que se desembolsarán para efectuar los trabajos y el proyecto deberá ser levantado de manera express por parte del Ministerio de Obras Públicas. Ahora bien, queda por determinar quién es el verdadero responsable del deterioro de las vigas del puente y determinar si es que pudieron existir obras de recarpeteo en la ruta Cinco que hubiesen modificado la altura máxima entre el nivel del suelo y las vigas, lo que provocó que algunos camiones rocen la estructura provocando los daños en ella.
Lo cierto es que prácticamente una semana después de haber aplicado una medida que alteró el normal desplazamiento de muchos talquinos, comenzaron a aclararse algunas de las dudas anteriormente planteadas. Al menos, la comunidad se armó de paciencia y entendió que por seguridad se debió adoptar la determinación de regular el tránsito por el puente.