Quemas agrícolas y prevención

En el 99,7% de los incendios forestales está la acción humana, tanto por negligencia como por premeditación.

14 Diciembre 2016   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Una prohibición total de quemas agrícolas y de desechos forestales decretó la Corporación Nacional Forestal ante la ola de calor que afecta por estos días la zona central del país. Con ello se busca reducir las causas para la ocurrencia de incendios forestales, medida que se complementa además con la alerta temprana preventiva.

El gerente de Protección contra Incendios Forestales de Conaf, Alfredo Mascareño, reiteró el llamado a la comunidad a extremar las medidas de prevención, porque en el 99,7% de los incendios forestales está la acción humana, tanto por negligencia como por premeditación.

Salvo unos pocos focos causados por caídas de rayo durante tempestades eléctricas de verano, la mayoría de ellos son ocasionados por descuido en la manipulación de fuentes de calor en presencia de vegetación combustible, por prácticas agrícolas casi ancestrales, por una escasa cultura ambiental o por intencionalidad originada en motivaciones de distinto tipo, incluso delictiva.

 “Es importante evitar el uso del fuego o cualquier actividad que produzca una chispa en zonas donde el pasto está muy seco, ya que con el viento el fuego se propaga muy rápido. Solicitamos la colaboración de la comunidad, tanto en no incurrir en actitudes negligentes, pero también en denunciar si hay personas en actitudes sospechosas”, señaló Mascareño.

La alerta temprana preventiva significa que todos los recursos de Conaf, además de Bomberos y otras reparticiones, coordinado por Onemi, están dispuestas en lugares estratégicos para tener una rápida reacción ante focos y así llegar en el menor tiempo posible al lugar siniestrado.

Según han adelantado los meteorólogos, este será un verano seco y caluroso, con temperaturas que bordearán los 30 grados como promedio. Ello genera una compleja situación, puesto que nuestra región atraviesa desde hace varios años por una persistente sequía.

Este constituye el peor escenario, puesto que el peligro de siniestros es muy elevado lo que obliga a aumentar los cuidados y controles.

En temporadas anteriores hemos tenido que lamentar una multiplicidad de incendios que han consumido no solo bosques, sino que instalaciones productivas, viviendas e incluso vidas humanas.

La labor que, en este sentido, desarrollan los brigadistas de Conaf es realmente admirable y arriesgada lo que debe mover a la sociedad civil a responder ante el desafío de cuidar nuestro patrimonio natural evitando conductas que puedan ser riesgosas.