¿Quién se hace cargo de las obras terminadas?

(...) nadie lee el apartado donde se señala quién será el responsable de dicha estructura una vez que esté finalizada y puesta en marcha (...)

13 Febrero   3   Editorial   Gustavo Alvarado

En la edición de Diario El Centro de ayer martes 12 de febrero, dimos cuenta, ¡por tercera vez!, del anegamiento parcial del paso bajo nivel que conecta la Avenida Colín o Circunvalación Sur con la Avenida Guido Lebret. Ya son dos semanas que permanece el agua “apozada” en una de sus pistas, lo que genera bruscas frenadas de los automovilistas que circulan por ahí, representando un inminente riesgo de accidentes.
La respuesta puntual es la falla eléctrica del sistema de bombas, desconociéndose la profundidad del desperfecto.
Sin embargo, lo más llamativo es que después de años de funcionamiento, aún no se tiene claridad sobre quién es el responsable de solucionar el problema, ya que, según se argumentó, dicha construcción fue parte de un cambio en el contrato original que se llevó a cabo entre 2012 y 2014.
Una situación que no solo se puede atribuir a esta obra. Ejemplos hay y cada cierto tiempo, a la luz de algún inconveniente, aparece esta duda sobre el responsable de dar solución.
Sin ir más lejos, el desperfecto del puente de la calle 2 Norte sobre la ruta Cinco Sur, es uno de los ejemplos más cercanos en donde la indefinición de quién era el responsable de la estructura, llevó a que, después de dos meses de revisar documentación, recién se pusiera orden para enfrentar su reparación. Hasta el día de hoy, la solución está en espera.
Cuando se entregó la remozada Avenida Colín, a poco andar, el bandejón central comenzó a ser presa del paso del tiempo y la nula mantención de las áreas verdes. Como era de esperar, los organismos responsables comenzaron a tirarse la pelota de un lado para otro. Hasta que, desde del municipio se asumió la responsabilidad de hacer las debidas mantenciones al elemento paisajístico.
Algo similar está ocurriendo con la doble vía entre Talca y San Clemente, donde también las áreas verdes están en aparente tierra de nadie. Aunque vale decir que, en este último caso, el proyecto no está del todo finiquitado para que pase a manos de quienes se deben hacer responsables.
Por último, y la luz de estos simples ejemplos, pareciera ser que, al momento de licitarse una obra, nadie lee el apartado donde se señala quién será el responsable de dicha estructura una vez que esté finalizada y puesta en marcha y, cada vez que hay un inconveniente, se pierde tiempo valioso en revisar primero lo que dicen los manuales, en vez de abocarse a dar la solución correspondiente.