Radal-Siete Tazas: dos años para los pantalones largos

Es el momento de comenzar a probarse los pantalones largos, cosa que en dos años más esta zona centro sur del país ya pueda colocárselos sin problemas.

09 Octubre 2018   4   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace algunos días, el ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, junto a autoridades locales hicieron la colocación de la primera piedra correspondiente a la pavimentación del camino que conduce hacia la cordillera molinenses, en la provincia de Curicó y específicamente hacia el Parque Nacional Radal-Siete Tazas.
Este paraje natural con caídas de agua, naturaleza nativa y vegetación milenaria, por décadas se ha constituido en una de las principales cartas de presentación de la Región del Maule ante los ojos del visitante, siendo las bellezas del lugar graficadas en más de alguna postal turística internacional, especialmente las siete naturales caídas de agua, las siete tazas.
A ello se agregan las cascadas como el Velo de la Novia, el Santo de la Leona, y otras que se alimentan con las transparentes aguas del lugar que dan vida a uno de los principales tesoros naturales de zona. De hecho, hace un par de años, cuando la pavimentación ni siquiera aparecía en los planes, el sector había recibido por sobre los 50 mil visitantes en solo un año.
Lo anterior, según estadísticas de aquel entonces proporcionadas por Sernatur, tomando en consideración el precario estado de algunos tramos del camino y locomoción colectiva solo con un par de horarios al día. Es por ello que, tras la colocación de la primera piedra de hace algunos días, se abre un escenario para cambiar positivamente las cosas para Molina, Curicó y el turismo regional.
El plazo de ejecución de las obras señala fecha de término en junio del 2020, algo así como dos años, en que la ruta estará en el pabellón quirúrgico para rejuvenecer, tiempo suficiente para que la zona comience a probarse los pantalones largos en torno al turismo, reconociendo que un camino pavimentado sin duda servirá para encender o potenciar un motor productivo de insospechado alcance.
Hay tiempo. Serán dos años en que la zona deberá asumir su desafío no solo en crear hostales y camping, sino también restaurantes, “picadas típicas”, rent-a-car, además de otras ofertas para el visitante, y con ello aprovechar los atractivos del parque nacional, que ya sin pavimento recibe a miles de personas cada año, por lo que obviamente aumentarán en cantidad cuando culmine el mejoramiento.
Por ello es que la colocación de la primera piedra fue calificada como un hito para la zona, una oportunidad de desarrollo para el mediano plazo, un polo de crecimiento no solo para Radal y Molina, sino para la zona, ya que esos parajes cordilleranos perfectamente pudieran estar conectados con la oferta al turista que proporcionan los campos, los viñedos, y las playas de la región como un circuito imperdible para quien gusta de la naturaleza y sus opciones.
Es el momento de comenzar a probarse los pantalones largos, cosa que en dos años más esta zona centro sur del país ya pueda colocárselos sin problemas. La región posee las condiciones para ello, solo falta aprovechar la oportunidad que se abrirán con este camino en construcción.