Reciclaje como unidad educativa

(…) destinar una o dos horas semanales a crear consciencia en estas materias puede provocar un cambio en el futuro.

14 Noviembre 2018   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Cuando en el mundo, en general, se están llevando a cabo acciones que permitan reducir los efectos de la contaminación en el planeta, uno de los tópicos en los cuales se hace un especial hincapié es en el reciclaje.
Además, si lo llevamos a escala local, son muchas las comunidades que están apostando a ir insertando de manera cotidiana el reciclaje. Sin embargo, aún falta mucho para que este tema adquiera una mayor relevancia en el quehacer diario de las personas y se convierta en un hábito absolutamente internalizado.
Muchos pregonan que, entonces, se debe comenzar concientizando a las personas desde temprana edad y para eso es necesario ir incorporando el concepto del reciclaje y el cuidado medio ambiental en los planes y programas de estudio.
Es ante esta iniciativa que, desde la Cámara de Diputados, se aprobó hace unos días un proyecto de resolución mediante el cual se solicitará al Presidente de la República que instruya al Ministerio de Educación, para que disponga la incorporación en las mallas curriculares de los establecimientos educacionales, un curso o taller de reciclaje y cuidado del medio ambiente.
La iniciativa, ratificada por 124 votos a favor, uno en contra y tres abstenciones, plantea que involucrar a niños y niñas en el proceso de aprender y entender la finalidad de reciclar y reutilizar, permite a los adultos mostrar el compromiso y la responsabilidad de reparar el daño que se ha generado al planeta.
Al mismo tiempo, señala que la conocida regla de las “tres erres”, es decir, “reducir, reciclar y reutilizar”, la podrían usar de mejor manera los niños y niñas si la conocieran y supieran que hacer con sus desechos.
Uno de los argumentos presentados es que la regla de las “tres erres” sirve para tirar menos basura, ahorrar dinero y ser un consumidor responsable, reduciendo la huella de carbono. En ese plano, advierten, destinar una o dos horas semanales a crear consciencia en estas materias puede provocar un cambio en el futuro.
Es una iniciativa que podría efectivamente rendir frutos en la medida que esta acción pueda ser incorporada prontamente, pero además de manera permanente y no solo como una unidad aislada, sino que, además, vaya acompañada de actividades prácticas a desarrollar, porque los niños especialmente aprenden haciendo las cosas.