Recuperación patrimonial

En ese escenario, se debe resguardar el rescate patrimonial, como una ayuda memoria que permita revalorar nuestra condición de ciudad intermedia.

20 Abril   65   Editorial   Gustavo Alvarado

La recuperación patrimonial en la región del Maule puede ser vista desde distintas perspectivas. Podemos decir, por ejemplo, si consideramos los anuncios de un acuerdo para comenzar el proceso de restauración de la iglesia Corazón de María en Talca y del inicio de las obras de reconstrucción del Santuario El Carmen en Curicó, que se trata de muy buenas noticias.
Siempre va a ser una buena noticia que se avance en los procesos de recuperación de inmuebles de interés patrimonial, en este caso de edificios de interés religioso. Sin embargo, hay detalles que las autoridades, principalmente, y la comunidad deben tener en cuenta a la hora de hablar del rescate del patrimonio. Como que los procesos de reconstrucción se alarguen eternamente, empantanados en trámites técnicos y burocráticos que difícilmente el ciudadano común y corriente puede entender.
La ciudadanía debe acostumbrarse a ver iglesias, escuelas, mercados y sitios eriazos resguardados por cierres perimetrales alambrados o a veces ni siquiera eso, en un ejercicio rutinario que termina por adormecer la capacidad de asombro y que solo contribuye a que la ciudad pierda su armonía urbana.
Porque si bien hay que preocuparse del inevitable crecimiento urbano, resguardarlo, armonizarlo, participarlo, también se debe poner atención a la recuperación de edificios que por su historia y relevancia urbana aportan valor patrimonial. Talca, capital regional, no puede darse el lujo de perder espacios que contribuyen a sostener una identidad, urbanística en este caso, que rescata virtudes que aportan a una reconocida calidad de vida.
Una calidad de vida que está en riesgo en medio de un desarrollo inmobiliario que tiende a olvidarse de cuestiones básicas de convivencia urbana. En ese escenario, se debe resguardar el rescate patrimonial, como una ayuda memoria que permita revalorar nuestra condición de ciudad intermedia.
¿Es posible agilizar, optimizar, readecuar, actualizar, los procesos administrativos y técnicos de las entidades encargadas de la recuperación de inmuebles patrimoniales? ¿Es posible que Talca, de una vez por todas, logre rescatar edificios que están en su ADN urbano?
¿O debemos conformarnos con la rutina de los escombros, como si no pasara nada?