Recursos para el Mercado Central

Será interesante ver si el nuevo diseño termina por satisfacer a los locatarios, siempre críticos de lo que se pueda ejecutar al interior del recinto, y, finalmente, a la comunidad que espera, por una parte, que se conserven las tradiciones, pero que por otra parte también quiere ver un salto en calidad en lo que en su interior se va a ofrecer.

22 Agosto   140   Editorial   Gustavo Alvarado

Tras días de discusiones sobre quién o quiénes financiarían la reconstrucción del Mercado Central de Talca, salió humo blanco respecto a la recuperación del recinto de abasto que ha sufrido, a lo largo del tiempo, múltiples tragedias que lo han llevado a la condición actual.
Recordemos que el edificio del Mercado Central municipal de Talca, fue construido en el año 1835 y desde ese momento el recinto se constituye como un hito urbano en la ciudad, por poseer innumerables características tanto arquitectónicas como simbólicas que le permitieron obtener el estatus de Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico, declarado por decreto N° 620, de fecha 28 de mayo de 1998, del Ministerio de Educación.
La historia de dicha edificación ha estado marcada por tragedias y sinestros que deterioraron el estilo neoclásico que se denotaba en sus amplios pilares, zócalos, y molduras en sobrerelieve que le adornaron desde sus inicios.
Incendios devastadores y el terremoto de 2010, terminaron por destruir la nave central y dejar a sus locatarios arrinconados en lo que en un momento fue el sector de estacionamientos. De allí hasta entonces, el anhelo tanto de las autoridades como de los locatarios es recuperar el histórico recinto de la comuna y volver a dar el valor patrimonial que posee.
Ahora viene el desafío principal. Es que una vez resuelta la aprobación de la mitad del presupuesto en el Consejo Regional, sumado a la otra mitad que ya anunció la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativa (Subdere), viene el proceso licitatorio que, se espera se lleve a cabo dentro de los márgenes y plazos esperados. Se cruzan los dedos para que, primero, existan oferentes interesados (que de seguro lo habrán), pero que también presenten ofertas ajustadas a los marcos presupuestarios estimados y aprobados, ya que en el último tiempo nos hemos acostumbrado a que los cálculos iniciales terminan siendo suplementados porque, sencillamente, los recursos aprobados en el comienzo no alcanzaban.
Por otro lado, será interesante ver si el nuevo diseño termina por satisfacer a los locatarios, siempre críticos de lo que se pueda ejecutar al interior del recinto, y, finalmente, a la comunidad que espera, por una parte, que se conserven las tradiciones, pero que por otra parte también quiere ver un salto en calidad en lo que en su interior se va a ofrecer.