Recursos para el TRM

Después de casi 15 de existencia, el coloso cultural no posee un financiamiento estable.

21 Febrero   35   Editorial   Gustavo Alvarado

Desde que comenzó a funcionar, el año 2005, el Teatro Regional del Maule (TRM) se convirtió en un referente nacional entre los recintos culturales. Una sala para más de mil espectadores y un escenario capaz de albergar importantes espectáculos, auguraba un aporte significativo a las artes y a la cultura de la región. No hay duda de que así ha sido, pese a que año tras año deben enfrentar la misma barrera: el financiamiento.

El grueso del aporte viene desde el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), para lo cual los recursos se someten a votación todos los años. Otra parte proviene del municipio talquino y un porcentaje también menor de los aportes de privados.
Volviendo al FNDR, es aquí donde la “misma canción” se oye cada año cuando corresponde discutir el monto de recursos que se destinarán para el funcionamiento del recinto. Después de casi 15 de existencia, el coloso cultural no posee un financiamiento estable. Se debe acomodar a los recursos públicos que le van llegando, siempre a merced de la voluntad política de los consejeros de turno.
Pero también está el hecho de que, administrativamente, algo ha pasado al interior del recinto para que logre consolidar un mecanismo de autogestión. Cabe recordar que el gerente artístico que comenzó liderando el TRM no tuvo una salida de las más tranquilas, en medio de juicios y problemas internos. Quién lo sucedió, ya en esta oportunidad como secretario ejecutivo, hace poco tiempo también fue desvinculado en circunstancias enredadas, por decirlo de una manera protocolar.
El surgimiento de una red de teatros comunales también ha sido factor para que la torta de recursos se reparta entre más actores, lo que parece de toda justicia, mermando también el aporte al TRM.
Ya va una década y media de operaciones del recinto cultural y, al parecer, seguiremos cada inicio de año escuchando la misma discusión en los pasillos del Consejo Regional, sobre cuánto es lo que merece recibir el TRM. Y aquí hay dos elementos que deben entrar en juego. Por una parte, aunque a algunos de los integrantes del CORE no les parezca, el Teatro Regional del Maule sigue siendo el principal centro de expresiones artísticas de la zona centro sur, por lo que debe seguir recibiendo el aporte estatal que requiere, incluso, para las obras de remodelación tan necesarias y cuyos fondos han sido “chuteados” por sucesivas administraciones.
Y, por otro lado, en el TRM debe considerarse seriamente un modelo de administración que no quede a los vaivenes de las voluntades de un grupo de personas.