Refichaje

El mundo político está en un pié complicado en cuanto a credibilidad y confianza, pero se sigue “pisando la cola” cada cierto tiempo y así será difícil que salga bien parado.

06 Febrero 2017   13   Editorial   Gustavo Alvarado

Las complejidades de los partidos tradicionales para reinscribir a sus militantes hizo que durante los últimos días se elevaran solicitudes para “flexibilizar” el proceso de refichaje ante el Servicio Electoral, ante lo cual el organismo terminó accediendo y entregando facilidades a las distintas colectividades.

A saber. De acuerdo a información entregada por sus propias directivas, la Unión Demócrata Independiente  lleva algo más del 60% de la meta de las 18 mil personas para mantenerse como partido político. Renovación Nacional -al menos hasta enero- había superado los 10 mil militantes refichados.

En la vereda del oficialismo, la Democracia Cristiana ha refichado a unos 14 mil militantes. El Partido Socialista estaría mejor en el proceso y ya habrían alcanzado la meta. Sin embargo, en el Partido Por la Democracia (PPD) estaría en una situación más complicada para el refichaje, ya que las cuentas sacadas hablan de estar aproximándose recién a las 10 mil personas.

Hay que recordar que quedan casi dos meses para que se cumpla el plazo de cierre del proceso de reinscripción de militantes que impone la ley.

El proceso es clave para que las colectividades sigan recibiendo financiamiento público bajo la nueva norma sobre partidos políticos, que entró en vigencia el año pasado. De ahí radica también la preocupación de los partidos.

Hasta ahora, la reafiliación se debía realizar de manera presencial ante un ministro de fe o vía web con una clave única entregada por el Registro Civil. Pero, desde distintas colectividades han pedido cambios en los procedimientos, a lo que el Servel accedió y acordó un período de pruebas para una tercera fórmula. Esta se trataría de probar la implementación de un segundo procedimiento online, consistente en que la persona que desee reficharse envíe la solicitud desde un correo electrónico con su cédula de identidad escaneada.

Pues bien, aquí viene entonces una interrogante. ¿Es posible entregar facilidades a los partidos políticos, con condiciones que las colectividades en formación no tienen? La verdad es que es desigual que aquellos que se paran en las esquinas para reunir las firmas que exige la ley vean cómo, casi sin moverse de los escritorios, los partidos llamado tradicionales vayan sumando inscritos.

El mundo político está en un pié complicado en cuanto a credibilidad y confianza, pero se sigue “pisando la cola” cada cierto tiempo y así será difícil que salga bien parado.