Reflexión en Semana Santa

Quienes profesan la fe cristiana deben recordar estos días con recogimiento y reflexión.

29 Marzo 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Por estos días el mundo cristiano se apresta a celebrar Semana Santa recordando el calvario de Cristo en la cruz y su resurrección, con un mensaje de esperanza que permanece por casi 2 mil años.
Sin embargo, la preocupación de muchos está centrada en los pescados y mariscos, los operativos en las carreteras, la compra de huevitos de pascua ay un sinfín de otras materias alejadas del sentido espiritual de estas jornadas.
En verdad ello da cuenta de un cambio en la sociedad chilena que experimenta un creciente laicismo, lo que por cierto no es criticable y es absolutamente legítimo.
El llamado se dirige más bien a quienes profesan la fe cristiana que deben recordar estos días con recogimiento y reflexión.
El papa Francisco fue muy duro en este sentido y en su mensaje de ayer en la plaza de San Pedro afirmó hoy que existen “falsos cristianos”, que son “mafiosos” o “corruptos”, y que “al final terminarán mal”.
“Pensemos a los llamados mafiosos cristianos, que de cristianos no tienen nada. Se dicen cristianos, pero llevan la muerte en el alma y a los demás”, se lamentó el papa.
También advirtió contra los “falsos cristianos, que dicen que Jesús ha resucitado y que viven una vida nueva, pero después viven una vida corrupta y estos cristianos acabará mal”.
“El corrupto finge que es una persona honrada, pero al final su corazón está podrido”, agregó el pontífice argentino.
Jorge Bergoglio indicó que “aunque pecador, que todos lo somos, un hombre no puede ser corrupto. No se puede vivir con la muerte en el alma”.
Ayer se inició al llamado Triduo Pascual, que “constituye la memoria celebrativa del único y gran misterio de la muerte y resurrección de Cristo, y marcan las etapas fundamentales de nuestra fe y de nuestra vocación en el mundo”.
A los fieles católicos les recordó que “este anuncio es también una llamada a la responsabilidad en la misión (...) para vivir como hombres resucitados, que hacen del mundo un espacio nuevo donde ser instrumentos de consuelo y esperanza para aquellos que sufren todavía hoy la humillación y la soledad”.
Finalmente, el papa Francisco invitó a “dejar que esta Pascua nos lave el alma, nos lave los ojos para hacer y ver muchas cosas buenas”.
Sin duda, el pontífice dejó tarea para estos días.