Rescate turístico del río Maule

La puesta en valor de los ríos que cruzan las ciudades debe ser un objetivo público y privado

04 Noviembre 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

H ablar de los ríos que circundan ciudades obliga a asociarlos a esas grandes urbas. Así ocurre en distintas zonas del mundo, donde estos afluentes han sido puestos en relevancia a través de medidas que permiten no solo rescatar su belleza natural, sino también transformarlos en verdaderos focos de atracción para turistas. Nadie que visite las grandes ciudades queda ajeno al embrujo de fotografiarse en algún puente, teniendo como fondo a la belleza natural del río.
En el caso de nuestra región, la actividad deportiva denominada “Maule Río Abajo” -que comenzó el viernes y terminó ayer en la ciudad balneario de Constitución- buscó justamente poner en valor el atractivo turístico del río Maule. Sin duda que no hay nada más atractivo que recorrer las aguas en alguna embarcación, sintiendo la fuerza de la corriente y observando el despliegue de la naturaleza a cada costado del afluente.
Todo esto, además, conectado con el valor turístico del ramal ferroviario que une a Talca y Constitución, uno de los últimos que quedan activos en Chile. Así es manifiesto que el río Maule, junto a todos aquellos afluentes que se le unen en su camino desde la cordillera al mar, constituye un patrimonio que no está explotado en toda su belleza y valor turístico. Si bien le da el nombre a la región, sus habitantes no lo valoran como se debe y tampoco aquellos que buscan nuevas alternativas productivas.
En el caso de Talca, lo que ocurre con el río Claro es un ejemplo de lo que falta por hacer en esta materia. En la actualidad, sólo una muy pequeña porción de este afluente cuenta con zonas para el disfrute de las familias. A ello se suma que tampoco existen sitios debidamente habilitados para la atención de turistas, ya que por su condición de zona inundable, toda la orilla está considerada como no apta para estos fines.
Sin embargo, existe una amplia área donde todavía falta mucho por hacer. Esto es, no sólo desde el puente hacia el norte, donde actualmente la municipalidad de Talca está impulsando la creación de un parque ecológico, sino especialmente desde el puente hacia el sur. Toda esa zona, densamente poblada, se merece un balneario para disfrutar del río Claro, ya sea en invierno y verano, lo cual permitiría recuperar un amplio sector que actualmente constituye un riesgo para la ciudadanía.
Se trata de sitios eriazos donde se acumulan pastos secos que constituyen peligro de incendios en verano. Si toda esa zona fuera rescatada, sin duda que colaboraría de manera sustancial a evitar el daño ambiental. Soñar con un río Claro navegable y con un extenso balneario es un objetivo posible.