Santuario del Carmen, en que la fe no basta

“…parte de una seguidilla de situaciones que están lejos de la buena fe”

22 Mayo   108   Editorial   Gustavo Alvarado

La semana pasada, la reconstrucción del Santuario Iglesia del Carmen de Curicó escribió un nuevo capítulo en su extensa historia de obstáculos, problemas y polémicas. Esto, como parte de una seguidilla de situaciones que están lejos de la buena fe, y pareciera todavía un poco distante del término de la restauración de uno de los mayores templos católicos de la puerta norte de la región del Maule.
Habitualmente este Santuario, cada año, el segundo domingo de octubre se transformaba en noticia, gracias a las cientos de personas que se dan cita para saludar a la Virgen Patrona de Chile, en la mayor procesión religiosa que se realizan en esta provincia. Sin embargo, luego del terremoto del 27/F, el foco de atención ha cambiado, primero por los graves daños con los cuales resultó la iglesia, y luego por todo lo que ha venido después.
Y es precisamente lo ha ocurrido a posterior, lo que ha mantenido a este tradicional Santuario en medio de varias situaciones que salen completamente de lo religioso y de la buena fe. De hecho, desde el inicio de la reconstrucción que se vislumbraron problemas en los trabajos y luego con los sueldos de los trabajadores, lo que desencadenó que debiera intervenir organismos como la Inspección del Trabajo, el municipio, entre otros.
En el intertanto, las obras se detuvieron, y el tiempo comenzaba a caminar sobre la desesperanza de los feligreses. Incluso han habido tortas de cumpleaños para celebrar cómo pasan los meses, con cambios de gobierno incluido, y nada de adelantos en la manoseada reconstrucción, todo lo cual terminó por abrir nuevos flancos de controversia, los que insólita e inusualmente se siguen reproduciendo.
De hecho, hace algunos meses, en medio de todo este escenario, hubo una especie, de nuevo punto cero, en todo caso no exento de controversia, esta vez entre autoridades, con el municipio en medio, en que se discutió si asignar o no los 347 millones de pesos para terminar la restauración. De este episodio se recuerda aun el “gallito” de fuerza entre, en aquel entonces, el presidente del Consejo Regional (CORE) y la máxima autoridad del Gobierno Regional, el intendente.
Finalmente en ese capítulo se asignaron los dineros, y se pensó que ahora sí, ahora podrían terminarse los trabajos, no presagiándose siquiera que otro vendaval asolaría al Santuario de la Virgen del Carmen. Y fue el propio intendente que denunció la semana pasada una supuesta falsificación, adulteración de documentos que una vez más colocó en tela de juicio el proyecto, en el que se han utilizado más de mil millones de pesos.
Y no solo en tela de juicio, porque lo más probable es que se abra una nueva investigación en torno a la iglesia, quizás tenga que venir una nueva revisión del proceso, la nominación de una nueva empresa, y hasta es posible que el caso una vez más llegue a la justicia. Por ello el capítulo final del Santuario tendrá que seguir esperando, dejando en evidencia que existe la fe, la buena fe de muchos, pero como en esta ocasión, no es suficiente.