¿Semana Santa o fin de semana largo?

Muy pocos verán que estos días son para salir de la rutina y utilizar las horas libres para estar en familia

26 Marzo 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Tres días libres, como ocurrirá el próximo fin de semana, constituyen fechas normalmente ideales para que muchos busquen alguna alternativa y no simplemente quedarse en sus hogares. Algunos saldrán de Chile o de sus ciudades de origen, buscando relajarse junto a sus familias. Muchos de ellos pasarán el fin de semana en alguna playa, en la cordillera o centro recreacional.
Y para que ello ocurra, los chilenos seremos invadidos por las mismas noticias de todos los años, esto es, los característicos “tacos” en las carreteras, así como las campañas de fiscalización que se desplegarán en las rutas y terminales pesqueros. También vendrán los reclamos por las alzas de precios de pescados, mariscos y hasta de los limones.
Otros buscarán quedarse en sus casas para observar las tradicionales películas de corte religioso que todavía pasan algunos canales de señal abierta. Pero, en definitiva, muy pocos verán Semana Santa como lo que realmente es y el objetivo real de este día feriado, esto es, salir de la rutina y utilizar las horas libres para convivir en familia.
Y la verdad es que existen muchos temas para conversar, no sólo de quien tiene el teléfono celular más moderno o de la última serie disponible en Netflix. Muy por el contrario, es un momento para que padres e hijos puedan reencontrarse fuera del saludo y despedida al que obligan las jornadas laborales y de colegio, cuando las familias apenas alcanzan a estar algunas horas reunidas durante el día o la noche. También son días que se pueden utilizar visitando a familiares, especialmente, de mayor edad.
A eso están llamadas las familias en Semana Santa. Y para quienes profesan y practican la fe católica, es el momento de participar activamente en las actividades religiosas. Pero lo único claro es que la sociedad debe alejarse por algunas horas de la turbulencia del consumismo, donde las personas sólo valen por el dinero que pueden gastar.
El llamado es, entonces, a dejar los automóviles en casa, igual que los teléfonos celulares, y salir simplemente a caminar o andar en bicicleta, siempre en familia, buscando recorrer parques o lugares de recreación. Es decir, dedicarle tiempo a la familia, ese mismo tiempo que es tan escaso y parece escurridizo de lunes a viernes. Para esto, las soluciones simples son las que se valoran. Los más agradecidos son los niños y los abuelos, quienes lo único que quieren es compartir con sus seres más queridos, a veces, alejados por motivos laborales o de estudio. Sólo así tendremos una sociedad más integrada y feliz.