Síndrome de Down

30 Marzo 2018   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Recientemente se conmemoró el día mundial de los defectos congénitos, cuyo propósito es generar conciencia y dar a conocer que esta condición de nacimiento son comunes, costosas y críticas, así como también se busca promover la vigilancia, prevención, cuidado e investigación.
En Chile se estima que más de 7 mil niños al año nacerán con algún tipo de anomalía congénita. Las anomalías congénitas en Chile y en la región del Maule en particular son la segunda causa de mortalidad infantil después de la prematurez.
La Región del Maule es la única de Chile que cuenta con un sistema de vigilancia de anomalías congénitas desde el año 2001, en la que participan los hospitales públicos de la región y las dos clínicas privadas existentes. La notificación la hacen matronas, médicos pediatras y neonatólogos de cada recinto de salud.
La doctora María Aurora Canessa, Encargada del Registro Regional de Anomalías Congénitas del Servicio de Salud Maule, señaló que “en la región, el 1% de los recién nacidos presenta anomalías congénitas mayores, siendo las más comunes el Síndrome Down, Fisura labiopalatina, Hipospadias y gastrosquisis”.
Dentro de los defectos congénitos con garantías explicitas en salud (GES) existe en nuestro país tratamiento para las cardiopatías congénitas operables, defectos de tubo neural, fisura labio palatinas y displasia luxante de caderas.
Frente a esta situación, la Cámara de Diputados aprobó una resolución que pide al Presidente de la República que instruya al Ministerio de Desarrollo Social la promoción de medidas que favorezcan la estimulación temprana para personas con Síndrome de Down,.
La solicitud parlamentaria también pide al Ejecutivo generar mejores condiciones para la creación de más servicios de acompañamiento, con un especial enfoque en las familias más vulnerables del país.
Los autores recuerdan que este Síndrome es el más común de los síndromes genéticos asociados al retardo mental, con una prevalencia de uno por cada 700 a mil nacidos vivos.
Además, mencionan que diversas investigaciones coinciden en los beneficios de la estimulación temprana para fortalecer las capacidades psicomotoras y acelerar los procesos de inclusión, lo que resulta esencial para una vida adulta más integrada a la sociedad.
Sin embargo, los programas de estimulación temprana tienen un alto costo lo que termina perjudicando a las familias que no poseen los recursos para conseguir especialistas.
Es del todo recomendable que el Ejecutivo patrocine esta petición y se adopten medidas que apunten justamente a entregar mejores condiciones a las personas con síndrome de Down, a quienes muchos quisieran borrar de la faz de la tierra incluso antes de su nacimiento, pero que entregan alegría e inocencia a este mundo.