Situación en Cataluña

El problema, en el caso de Cataluña, es que todos coinciden en la división que existe no sólo entre los políticos, sino en la propia sociedad.

01 Noviembre 2017   10   Editorial   Gustavo Alvarado

La decisión del Parlamento catalán de declarar la independencia de esa región española abre un escenario insólito con varias incertidumbres por delante en un camino que hasta ahora ningún Gobierno español había tenido que transitar.

Para reducir la tensión, y en el marco de las medidas para restablecer la legalidad constitucional, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, decidió con respaldo del Senado asumir todos los poderes del gobierno catalán y convocar elecciones regionales en Cataluña para el 21 de diciembre, con el argumento de "dar voz" lo antes posible a los catalanes.

El desafío independentista, fraguado durante los últimos años, ha desembocado en una resolución aprobada por un Parlamento regional dividido que insta a abrir un proceso para constituir una república independiente de España.

La ilegalidad de todos los pasos dados por los soberanistas catalanes, dictada por los tribunales españoles, no ha impedido la puesta en escena de esa declaración de independencia, sin valor legal alguno y sin ningún reconocimiento internacional.

Así, la Unión Europea, las principales capitales comunitarias y Estados Unidos se apresuraron a situarse del lado del Gobierno español y la legalidad y contra la declaración independentista.

Consciente de esas limitaciones y con la perspectiva de una inminente respuesta legal del Estado, los independentistas confían el inmediato futuro a la movilización de los ciudadanos y a que la calle permita mantener el aliento soberanista.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, hizo antes de viajar a Bruselas, donde no se sabe aún si decidirá pedir asilo político, un llamamiento a los ciudadanos para que mantengan "el pulso del país" en el terreno de "la paz, el civismo y la dignidad".

El problema, en el caso de Cataluña, es que todos coinciden en la división que existe no sólo entre los políticos, sino en la propia sociedad.

Hay incertidumbre por la resistencia, institucional y ciudadana, que se puede generar en Cataluña a las iniciativas legales de Rajoy, respaldadas también por los socialistas del PSOE y los liberales de Ciudadanos.

Por eso la respuesta del Estado, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, es una ruta hasta ahora no recorrida en las cuatro décadas de la actual etapa democrática española.