Sorpresa y preocupación

Es de esperar que la moderación y ponderación primen en las decisiones del nuevo Presidente de Estados Unidos

11 Noviembre 2016   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Las elecciones de Estados Unidos dieron un inesperado resultado con el sólido triunfo del magnate y abanderado del partido Republicano  Donald Trump, quien con un nulo pasado político logró hacerse del sillón presidencial de la primera potencia del mundo.

Para ello utilizó una agresiva campaña que al parecer sintonizó con vastos sectores del Estados Unidos profundo, ese que lejos de las grandes ciudades y luces de las costa este y oeste ha ido perdiendo poder adquisitivo a lo largo de los años. No es casualidad que haya ganado en los otrora grandes centros industriales como Michigan. Ahí una clase media empobrecida creyó en su discurso xenófobo y proteccionista.

Sin duda que el personaje Trump de la campaña logró leer las inquietudes de un importante sector del país y con el lema “Make America great again” obtuvo una hasta hace poco improbable victoria contra la candidata del “stablishment”. Más aun, Hillary Clinton era la favorita de las elites intelectuales, empresariales, políticas e incluso artísticas.

Duro revés para el presidente demócrata Barak Obama que se la jugó hasta último minuto hipotecando su capital político.

El día después de la elección ha dado paso a múltiples análisis de las razones del triunfo y las perspectivas que se presentarán a partir del 20 de enero cuando asuma en una ceremonia que se efectuará en los jardines de la Casa Blanca.

Las razones del por qué las encuestas no lograron una vez más detectar lo que venía es tema de conversación, lo mismo que el avance de liderazgos y movimientos que surgen en la periferia de la política tradicional y que ganan terreno día a día, desplazando lo que muchos han dado en llamar la “vieja política”. 

Existe preocupación por el rol económico que jugará Estados Unidos en los próximos años, con una anunciada política proteccionista que podría incluso someter a revisión varios tratados de libre comercio, entre los cuales se encuentran México, Canadá, la Unión Europea y Chile, entre otros.

Según se ha señalado, el impacto para nuestro país sería menor, dado que no somos competidores directos, sino que complementarios.

Por de pronto, las primeras palabras de Trump han tenido un tono más conciliador, en especial cuando se ha referido a Hillary Clinton y Barak Obama, con quien se reunió ayer. Ha señalado que trabajará para todos los estadounidenses y con las naciones que quieran hacerlo con Washington.

Es de esperar que la moderación y ponderación primen en las decisiones del nuevo Presidente de Estados Unidos que, por si fuera poco, tendrá el control del Senado y la Cámara de Representantes.