Subsecretaría de la Niñez

14 Noviembre 2017   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Durante las últimas semanas, la opinión pública ha sido testigo de varios casos que involucran el menoscabo de derechos de niños, uno de los cuales se refiere a la situación de la niña Daniela Vargas, menor de 13 años que estaba al cuidado del Sename y quien murió en 2015 producto de un infarto al corazón, luego de que el Comité de Ética de la Red Salud UC Christus considerara que no era apta para entrar a la lista de trasplantes debido a “precariedad familiar, social y personal”.

Más allá de la polémica en torno a este tema y la necesidad de que el Estado hubiera garantizado la atención a esta pequeña, subsiste el fondo del asunto que consiste en quién garantiza los derechos de los niños.

Todos los días los derechos de los menores son vulnerados de una u otra forma, pero la mayor parte de ellos queda sin solución debido a la ausencia de un responsable que asuma en propiedad un trabajo apuntado en esta dirección.

Por ello, se está avanzando en la creación de la Subsecretaría de la Niñez, que dependería del  Ministerio de Desarrollo Social. El proyecto tiene por finalidad modernizar la institucionalidad de protección de los menores en Chile y ampliar el alcance del rol del Estado en las garantías de los derechos de los niños y niñas.

El objetivo es dotar al Estado de una institucionalidad específica en materia de coordinación de los servicios públicos encargados del planteamiento e implementación de las políticas públicas dirigidas a la protección y garantía, integral y efectiva de los derechos de los menores.

Así lo remarcó, el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, quien valoró el avance que ha tenido la norma en tramitación, la que calificó como “un paso importantísimo para la nueva institucionalidad de protección y de derechos que estamos construyendo como Gobierno”.

La iniciativa ha sido bien recibida, pues esta nueva subsecretaría sería un órgano encargado de colaborar con el ministro en las funciones que se le entregan en materia de infancia. Sin embargo, hay que velar por no aumentar la burocracia estatal, sino que afinar el trabajo apuntado a salvaguardar las necesidades que en este ámbito existen hoy. Ello, debe complementarse con el proyecto que duerme desde hace más de cuatro años de dividir el Sename en dos, para tratar separadamente a menores vulnerados y aquellos infractores de la ley.

Los niños y niñas son un patrimonio de todos, y es deber de la sociedad crear las condiciones necesarias para que crezcan en un medio libre de abusos.