Subsecretaría del Adulto Mayor

Es una propuesta coherente con los múltiples desafíos que depara para nuestro país este cada vez más numeroso segmento de la población.

31 Marzo 2017   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Nuestro país envejece rápidamente y se calcula que en 2041 el 21% de la población será mayor de 65 años de edad.

El explosivo aumento en la esperanza de vida es una de las explicaciones para este fenómeno. La esperanza de vida de un chileno que nació en 1910 alcanzaba los 26 años para los hombres y 27 para las mujeres. Hoy, según datos de la Superintendencia de Pensiones y la Superintendencia de Valores y Seguros, las mujeres afiliadas al sistema de pensiones que cumplan 60 años y que estén en edad de jubilar, vivirán en promedio 91,09 años. En el caso de los hombres, el promedio es de 85,6 años.

Asimismo, Chile vivió un importante cambio en la disminución en la tasa global de fecundidad. En 1960,  el promedio de hijos que tenía una mujer en su vida fértil era de 5,4. En 1980 pasó a 2,7 y en 1990 fue de 2,66 hijos. Para 2013 esa cifra fue 1,8.

De ahí que es importante prepararse para enfrentar adecuadamente esta situación, puesto que tendrá un impacto especialmente en los servicios de salud. La Cámara de Diputados aprobó justamente una resolución que pide a la Presidenta de la República crear una Subsecretaría del Adulto Mayor, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.

Según expresaron los parlamentarios, en la actualidad la institucionalidad encargada de la adopción de políticas públicas, planes y programas es desplegada fundamentalmente por el Servicio Nacional del Adulto Mayor, un servicio público funcionalmente descentralizado y con personalidad jurídica y patrimonio propio, creado en virtud de la Ley 19.828 y que se encuentra sometido a la supervigilancia del Presidente de la República a través del Ministerio de Desarrollo Social.

Agregaron que, desde su puesta en marcha, el Senama constituyó la instancia institucional a través de la cual se plasmaban las políticas públicas en materia del adulto mayor. Sin embargo, tales políticas todavía son insuficientes para abordar con total eficacia los desafíos que depara la ancianidad en nuestro país, desafíos multidimensionales que requieren de la consagración de una institucionalidad más poderosa, desde el punto de vista presupuestario, normativo e institucional.

Por lo anterior, indicaron, la creación de una Subsecretaría del Adulto Mayor constituye una propuesta coherente con los múltiples desafíos que depara para nuestro país este cada vez más numeroso segmento de la población.

Interesante iniciativa, pero que más allá de constituirse en un nuevo integrante de la ya numerosa burocracia estatal, debe apuntar su accionar a resolver los problemas de la tercera edad y a entregar las condiciones para una mejor calidad de vida