Terrorismo en Barcelona

El hecho generó una repulsa general y los gobiernos democráticos de las más variadas tendencias expresaron su solidaridad con las víctimas y sus familias.

22 Agosto 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Una vez más el mundo ha asistido con horror a un nuevo atentado contra inocentes perpetrado por terroristas de Estado Islámico el que causó 14 muertos y más de un centenar de heridos en el concurrido y tradicional paseo de Las Ramblas de Barcelona. Un extremista a bordo de una furgoneta se lanzó en zigzag por el sector atropellando a decenas de personas que recorrían el turístico lugar aprovechando las vacaciones de verano en el hemisferio norte.

El hecho generó una repulsa general y los gobiernos democráticos de las más variadas tendencias expresaron su solidaridad con las víctimas y sus familias.

El papa Francisco condenó "la violencia ciega" de los atentados en Cataluña y expresó “su más profundo pesar por las víctimas que han perdido la vida en una acción tan inhumana y ofrece sufragios por su eterno descanso".

El pontífice argentino "condena una vez más la violencia ciega, que es una ofensa gravísima al creador, y eleva su oración al altísimo para que nos ayude a seguir trabajando con determinación por la paz y la concordia en el mundo".

Este no es el primer hecho de esta naturaleza que azota a Europa, pues previamente se han registrado incidentes similares en Francia, Inglaterra y ahora España.

La Policía de Cataluña  abatió de varios disparos a Younes Abouyaaqoub, considerado el autor material del atropellamiento masivo. De esta manera son cuatro los detenidos y ocho los supuestos terroristas muertos por la policía en relación con el atentado de Barcelona y el de Cambrils, donde seis personas resultaron heridas, de las que una murió.

Se trata aparentemente de una célula terrorista que preparaba otros atentados en España y que sería seguidora de un clérigo musulmán radicalizado que estuvo encarcelado entre 2010 y 2014 con una condena por tráfico de drogas.

Es evidente que este tipo de acciones buscan generar temor en la población, pero pareciera que el efecto ha sido el contrario puesto que los ciudadanos se han puesto de ´pie y han señalado que “no hemos tenido miedo, no tenemos miedo y no tendremos miedo”.

Sin embargo, no es solo la voluntad de las personas la que acabará con este flagelo, sino que son las autoridades internacionales a través de una estrecha colaboración las que están llamadas a combatir estos movimientos.

El terrorismo debe ser atacado sin vacilaciones desde sus inicios. El primer paso es admitir su existencia y luego actuar en consecuencia antes que sea demasiado tarde.